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Trump niega conocer ataque israelí a gas iraní mientras Tel Aviv asegura que sí coordinó con el Pentágono

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Trump niega conocer ataque israelí a gas iraní mientras Tel Aviv asegura que sí coordinó con el Pentágono
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

Washington y Tel Aviv protagonizaron su primer desacuerdo público sobre la guerra contra Irán. Trump afirmó que no sabía del bombardeo israelí a los campos de gas de South Pars, pero funcionarios israelíes sostienen que la operación fue coordinada con el Pentágono. El conflicto deja ganadores y perdedores claros: Netanyahu fortalece a Israel mientras Trump busca justificar 200 mil millones de dólares adicionales en gastos militares ante un Congreso cada vez más escéptico.

La alianza entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu mostró su primera fisura pública en plena guerra contra Irán. El presidente estadounidense anunció a través de Truth Social que el ataque israelí a los yacimientos de gas iraníes fue una acción unilateral de la que "Estados Unidos no sabía nada". Además, aprovechó para comprometer públicamente al gobierno israelí, asegurando que Netanyahu ya había aceptado no realizar más ofensivas de este tipo contra el campo de South Pars, descrito como "extremadamente importante y valioso".

Sin embargo, funcionarios israelíes que hablaron con Reuters bajo anonimato pintan una historia diferente. Según ellos, Trump sí estaba enterado y el ataque fue coordinado con el Pentágono. Los voceros israelíes sugieren que la reacción del mandatario estadounidense es similar a la de su secretario de Defensa Pete Hegseth, quien en ocasiones anteriores había distanciado a Washington de operaciones israelíes diciendo que "en ese caso concreto esos no fueron nuestros ataques".

Las consecuencias del bombardeo a South Pars ya son visibles en Oriente Medio. Saad al-Kaabi, director ejecutivo de QatarEnergy, informó a Reuters que los ataques de represalia iraní inhabilitaron el 17 por ciento de la capacidad de exportación de gas natural licuado de Qatar, generando pérdidas estimadas en 20 mil millones de dólares anuales. Las reparaciones podrían tomar hasta un año, y la crisis amenaza el suministro energético a Europa y Asia. Al-Kaabi, quien también es ministro de Asuntos Energéticos de Qatar, emitió una advertencia contundente: "todo el mundo, ya sea Israel, Estados Unidos o cualquier otro país, todos deberían mantenerse alejados de las instalaciones de petróleo y gas".

En respuesta a los cuestionamientos de países afectados como Qatar, Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, Trump escaló el discurso. Amenazó con volar "masivamente todo el campo de gas de South Pars con una fuerza y poder que Irán no ha visto antes", si los intereses de Doha vuelven a ser afectados. Pero Irán parece poco impresionado. Brahim Zolfaqari, vocero del comando unificado de las Fuerzas Armadas iraníes, advirtió que su respuesta por los ataques al campo de South Pars "ya está en marcha y aún no ha terminado".

Internamente, Trump enfrenta desafíos políticos y económicos. El alza de precios del petróleo provocada por la escalada bélica ha generado un desplome en los principales índices de Wall Street, avivando temores de inflación. Peor aún, el Pentágono necesita justificar ante el Congreso un financiamiento adicional de aproximadamente 200 mil millones de dólares para continuar la guerra. Aunque el presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson y el republicano Ken Calvert ya dieron su visto bueno, existen voces críticas. La demócrata Betty McCollum advirtió que "no voy a escribir cheques en blanco al Departamento de Defensa", y halcones fiscales republicanos cuestionarán las nuevas peticiones.

Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional, admitió públicamente algo que rara vez se reconoce: Estados Unidos e Israel persiguen objetivos diferentes en Irán. Mientras Israel se enfoca en debilitar el liderazgo iraní, Trump declara que busca destruir la capacidad de lanzamiento de misiles balísticos y la armada iraní. Esta confesión, hecha ante el comité de inteligencia de la Cámara de Representantes, revela tensiones profundas en la coalición.

Los analistas coinciden en que Netanyahu ha salido ganador. Ha fortalecido la presencia regional de Israel mientras Trump se aleja de sus objetivos de rendición incondicional. Para el presidente estadounidense, tras arrastrar a los socios del Golfo a una guerra que no explicó convincentemente, será difícil declarar victoria y retirarse del conflicto.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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