Trump impulsa investigación de psicodélicos para tratar depresión y estrés en veteranos
El presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva para acelerar estudios sobre sustancias como LSD y psilocibina en tratamientos de salud mental. La medida busca facilitar el acceso de investigadores a estas drogas, actualmente ilegales, pero en entornos clínicos controlados. Se destinan 50 millones de dólares y se espera que veteranos con depresión y estrés postraumático sean los principales beneficiados.
Donald Trump acaba de firmar una orden ejecutiva en Estados Unidos que abre la puerta a la investigación de sustancias psicodélicas como tratamientos médicos para la depresión y otros trastornos graves de salud mental. La medida enfoca especial atención en veteranos que sufren estrés postraumático y depresión resistente a medicamentos convencionales.
La orden le ordena a la FDA acelerar la revisión de compuestos como el LSD, la psilocibina y la ibogaína. Aunque estas sustancias están clasificadas como ilegales en Estados Unidos, podrían ser utilizadas en entornos clínicos bajo supervisión estricta. El gobierno también coordinará con la agencia antidrogas para otorgar permisos especiales y crear vías rápidas hacia la aprobación médica.
Durante la firma, Trump expresó: "Me complace anunciar reformas históricas destinadas a acelerar drásticamente el acceso a nuevas investigaciones médicas y tratamientos basados en fármacos psicodélicos". El presidente añadió que si estos tratamientos "resultan ser tan beneficiosos como la gente afirma, tendrán un impacto tremendo en el país y en otros".
La iniciativa incluye una asignación de 50 millones de dólares provenientes de fondos existentes del Departamento de Salud para apoyar a estados que desarrollen programas con estas sustancias dirigidos a enfermedades mentales graves. Los veteranos con lesiones cerebrales traumáticas o depresión refractaria a tratamientos tradicionales podrían ser los más favorecidos.
Especialistas han reconocido el potencial terapéutico de estas investigaciones, pero advierten sobre la importancia de mantener ensayos clínicos rigurosos para definir dosis adecuadas, usos específicos y posibles riesgos. La decisión marca un cambio significativo en la política de salud mental estadounidense.
Fuente original: Hora 13 Noticias


