Trump envía señales contradictorias sobre Irán mientras Israel promete intensificar los ataques

Donald Trump oscila entre declarar victorias militares en Irán y sugerir una posible reducción de operaciones, generando confusión sobre los verdaderos objetivos de la campaña. Israel, su socio en esta ofensiva, mantiene una postura completamente opuesta: promete intensificar los ataques y no parar hasta alcanzar todas sus metas. Mientras tanto, el conflicto dispara los precios del petróleo y amenaza los intereses energéticos en Medio Oriente, lo que preocupa a una administración estadounidense que intenta contener la crisis sin éxito claro.
La administración Trump enfrenta un problema de coherencia que crece por horas. Hace apenas dos días, su secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmaba planes para solicitar financiamiento adicional al Congreso para la guerra contra Irán, justificando que "para matar a los malos hace falta dinero". Luego, Trump publicó en Truth Social un mensaje completamente distinto: aseguró estar "muy cerca de alcanzar" sus objetivos y dejó entrever una posible retirada gradual de las operaciones militares en Medio Oriente.
En ese mismo mensaje, Trump enumeró lo que considera cinco "victorias": haber degradado la capacidad de misiles iraníes, destruido su base de defensa, "eliminado su Marina y Fuerza Aérea", reducido sus opciones nucleares y protegido a los aliados regionales. Desapareció de su retórica el cambio de régimen, meta que en algún momento había mencionado, y también abandonó la idea de que Estados Unidos reabriera el estrecho de Ormuz, sugiriendo que "tendrá que ser custodiado y vigilado, según sea necesario, por otras Naciones que lo utilicen". Sin embargo, el mismo sábado el Ejército estadounidense afirmó haber "reducido" la capacidad iraní para amenazar la navegación en ese estrecho, profundizando la confusión.
Mientras Trump tiembla entre decisiones, Israel camina en dirección opuesta. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció que los ataques "aumentarán significativamente" en la próxima semana y que no pararán "hasta que todos los objetivos de la guerra sean alcanzados". Katz reiteró las metas que Israel ha mantenido desde el inicio: desmantelar al régimen de los ayatolás, destruir las capacidades de misiles balísticos y poner fin al programa nuclear iraní. Esta desconexión entre Washington y Tel Aviv se vuelve más evidente cuando se sabe que hay 2.500 Marines en ruta hacia Medio Oriente, con planes para enviar dos contingentes más de similar tamaño.
La contradición también golpea el bolsillo. Estados Unidos ha sido incapaz de contener el alza de precios del petróleo provocada por el cierre selectivo del estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras energéticas de sus aliados. El crudo Brent se cotizó en 112,19 dólares el barril el 20 de marzo, sacudiendo los mercados. Como respuesta, el Departamento del Tesoro autorizó el viernes la compra y venta temporal de petróleo iraní varado en el mar, una medida que el secretario Scott Bessent espera inyecte hasta 140 millones de barriles al mercado. Bessent intenta calmar las críticas asegurando que las sanciones evitarán que Irán use esos recursos en sus operaciones militares.
A todo esto se suma una nueva amenaza. El portavoz militar iraní, Abolfazl Shekarchi, advirtió el 20 de marzo que "los parques, zonas recreativas y destinos turísticos" podrían dejar de ser lugares seguros para Estados Unidos, ampliando el espectro de posibles objetivos civiles.
Lo que quedó claro es que mientras Trump intenta jugar ajedrez con varias piezas a la vez, los precios del petróleo suben, Israel intensifica la ofensiva y los aliados estadounidenses en la región ven cómo sus infraestructuras clave son dañadas. Una estrategia confusa en un conflicto que no parece tener reglas claras.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



