Trump aprieta el cerco contra DACA: 3.000 colombianos en riesgo de deportación

La administración Trump cambió de estrategia contra el programa DACA, que protege a inmigrantes que llegaron siendo niños. En lugar de eliminarlo de golpe, está "erosionando" gradualmente sus beneficios para presionar salidas voluntarias. Un fallo judicial reciente permitió que casos de deportación se reabrieran, y el gobierno ha cortado acceso a salud, educación y ayuda económica. Cerca de 3.500 colombianos están en la primera línea de fuego.
La Casa Blanca cambió de táctica. Ya no busca acabar de un solo golpe con DACA, el programa que protege a quienes llegaron a Estados Unidos siendo menores de edad. Ahora apuesta por asfixiar gradualmente a sus beneficiarios, haciéndoles la vida tan complicada que muchos prefieran marcharse por su propia cuenta. Entre los colombianos que viven esta pesadilla están más de 3.000 personas atrapadas en un limbo legal sin salida clara.
El golpe más fuerte llegó de la sala de justicia. La Junta de Apelaciones de Inmigración, tribunal del Departamento de Justicia estadounidense, tomó una decisión que cambió todo. Determinó que tener DACA ya no es razón suficiente para que un juez cierre un proceso de deportación. Esto sucedió cuando anuló la decisión de un magistrado que había cerrado el caso de la activista Catalina Santiago basándose únicamente en su estatus de DACA. Con esto, el tribunal rompió el "escudo" que supuestamente protegía a estos beneficiarios, dejando claro que el programa no otorga un estatus legal "inmune". El resultado es devastador: miles de casos podrían ser reabiertos, quitándole la poca seguridad jurídica que quedaba a más de medio millón de personas en el país.
Pero eso es solo el comienzo. El gobierno está atacando la vida diaria de estos jóvenes por todos los flancos. En salud, revocó el acceso a los seguros subsidiados de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, dejando cualquier tratamiento médico fuera del alcance de sus bolsillos. En educación, presionó a estados como Nebraska, Texas y Virginia para que eliminaran las tarifas de matrícula reducida. El resultado es brutal: los costos universitarios se triplicaron, y el acceso a becas se investiga constantemente. Es como cerrar las puertas del ascenso social a toda una generación.
Los colombianos bajo DACA viven una realidad particular. Estos jóvenes llegaron siendo niños, crecieron en escuelas estadounidenses y la mayoría no tiene conexiones reales ni redes de apoyo en Colombia. Para ellos, perder DACA no es un simple trámite: es la amenaza de ser deportados a un país que sienten extraño, donde apenas tienen raíces. El "sueño americano" que alguna vez les sedujo hoy se desmorona entre deudas legales y procesos judiciales que los acechan sin tregua.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
