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Trump aprieta a Cuba y México se ve obligado a elegir: rompe con 67 años de apoyo

Fuente: BBC Mundo - Economía
Trump aprieta a Cuba y México se ve obligado a elegir: rompe con 67 años de apoyo
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México enfrentó en 2026 la mayor prueba a su histórica alianza con Cuba cuando Trump amenazó con sanciones a países que envíen petróleo a la isla. La presidenta Claudia Sheinbaum criticó las restricciones estadounidenses como "muy injusta", pero se vio forzada a pausar los envíos de combustible y cambiar su estrategia por ayuda humanitaria. Este giro representa el primer corte en una cooperación que ha permanecido ininterrumpida durante más de seis décadas, sin importar los cambios de gobierno en México.

Durante más de sesenta años, México ha sido el único país latinoamericano que nunca cortó relaciones con Cuba, manteniendo un apoyo que atravesó gobiernos de izquierda, derecha y centro. Pero ese histórico pacto enfrenta hoy su prueba más severa: las amenazas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump, quien en enero de 2026 ordenó sancionar a cualquier nación que envíe petróleo a La Habana. "Hay un embargo. No hay petróleo, no hay dinero, no hay nada", declaró Trump, señalando que busca un "trato" con el gobierno cubano sin aclarar sus términos.

La presidenta Sheinbaum se encuentra atrapada entre dos fuerzas. Por un lado, critica públicamente las sanciones estadounidenses, calificándolas de "muy injusta" porque paralizan la generación de energía eléctrica en Cuba y afectan directamente a su población civil. "Puede uno estar de acuerdo o no con el régimen del gobierno de Cuba, pero no debe afectarse a los pueblos nunca", defendió la mandataria, justificando que México seguirá apoyando con acciones diplomáticas. Pero al mismo tiempo, enfrenta presión de Washington y ha decidido detener los envíos de petróleo mientras sostiene negociaciones sobre posibles sanciones. El resultado es una estrategia de transición: dos buques de la Marina mexicana han llevado alimentos e artículos de higiene, pero los combustibles esperarán. "Por lo pronto no vamos a enviar combustible", precisó Sheinbaum.

Para entender por qué México no puede simplemente soltar la mano de Cuba, hay que remontarse a un acuerdo no escrito de 1961, tras el fallido intento estadounidense de invadir la isla en Bahía de Cochinos. Washington ejercía presión en toda América Latina para aislar a Cuba, pero México —gobernado entonces por Adolfo López Mateos del Partido Revolucionario Institucional— se negó. El internacionalista Juan Pablo Prado Lallande explica el trato implícito: "Por un lado, Estados Unidos le permite a México tener una política soberana respecto a Cuba. Por otro lado, Cuba pactó que no iba a promover revoluciones en México, como sí lo hizo en Centroamérica y Sudamérica, a cambio de que México respaldara al gobierno de Fidel Castro en escenarios internacionales". Era un acuerdo donde todos ganaban: México se mostraba ante sus ciudadanos como un estado independiente que tomaba sus propias decisiones frente a Washington, Cuba conseguía un respaldo diplomático crucial, y Estados Unidos evitaba que la influencia comunista se instalara en su frontera directa.

Con el colapso de la Unión Soviética en 1991, Cuba quedó sin su principal patrocinador. Aquí entra nuevamente México. El presidente Carlos Salinas de Gortari, de orientación neoliberal y no identificado con la izquierda, mantuvo la cooperación económica durante lo que los cubanos llamaron el "periodo especial" de hambruna y escasez. Castro incluso asistió personalmente a la investidura de Salinas, legitimando un gobierno que enfrentaba acusaciones de fraude electoral. A partir de entonces, México comenzó a enviar petróleo, un beneficio mutuo que perduró durante décadas. Los gobiernos del PRI priorizaban la pragmática sobre los principios: querían presencia geopolítica en el Caribe y una capacidad de negociación regional que Cuba les permitía mantener.

Las cosas se tensionaron cuando la derecha llegó a Los Pinos. Vicente Fox y Felipe Calderón del Partido Acción Nacional enfriaron las relaciones. El episodio más humillante fue cuando Fox invitó a Fidel Castro a una conferencia de la ONU en México pero le pidió personalmente que se marchara después de almorzar para no ofender al presidente estadounidense George W. Bush. Cuba grabó la conversación y la divulgó. Pero ni siquiera eso llegó al rompimiento. Cuando el PRI regresó con Enrique Peña Nieto, México incluso perdonó una deuda de más de 350 millones de dólares por envíos anteriores de petróleo. La razón siempre fue la misma: no perder el capital político acumulado en décadas.

Andrés Manuel López Obrador reinvirtió en la relación. Expresaba admiración abierta por los cubanos "por su arrogancia de sentirse libres" y criticaba el embargo estadounidense como una "política medieval". No solo reactivó los envíos de petróleo, sino que trajo médicos cubanos para clínicas remotas mexicanas, compró vacunas durante la pandemia e hizo imprimir libros de texto mexicanos en Cuba. Pemex, la petrolera estatal, vendió petróleo "en términos muy generosos", según Prado Lallande. En los primeros meses de 2025, México exportaba 17.200 barriles diarios a Cuba, equivalentes al 3,3 por ciento de sus ventas al exterior. El director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, confirmó en febrero que el monto vendido ascendía a 496 millones de dólares con un contrato abierto desde 2023.

El analista señala que pasamos de una cooperación "horizontal" durante el PRI, donde ambos países aportaban, a una relación "vertical" bajo López Obrador y Sheinbaum, donde México se convierte en asistente de una Cuba debilitada. Pero eso es precisamente lo que ahora Trump está bloqueando. "El flujo de cooperación hacia Cuba nunca se había detenido por fuerzas externas", observa Prado Lallande. "Es un cambio muy importante, de fondo, que México se haya visto obligado a parar."

Sheinbaum intenta mantener viva la relación con lo que tiene: asistencia humanitaria y diplomacia. Pero el costo es real. México está pagando un precio político y económico sin garantía de que pueda recuperar los envíos de petróleo. Sin embargo, el gobierno considera que este sacrificio temporal vale la pena para preservar algo que ganó durante sesenta y siete años: su capacidad de negociación y su rol geopolítico en el Caribe. Claudia Sheinbaum lo planteó así: "Hay que pagar un costo, y ese costo es mantener esa ayuda humanitaria para que México retenga su capacidad de negociación, ganada durante décadas, respecto a Cuba y su futuro".

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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