Trescientos mil colombianos sufren asma grave: dejan de vivir por normalizar síntomas

En Colombia hay cerca de 300 mil personas con asma grave que viven en un ciclo constante de exacerbaciones evitables. El problema es que muchos pacientes normalizan los síntomas, limitando sus actividades diarias, trabajos y relaciones. El país enfrenta un reto estructural: no existe una guía nacional unificada y solo el 11% de quienes necesitan terapias biológicas logran acceder a ellas.
Respirar mal no debería ser normal. Pero en Colombia, aproximadamente 300 mil personas con asma grave lo han naturalizado tanto que han dejado de vivir en el intento. Estos pacientes están atrapados en un ciclo de exacerbaciones que, aunque podrían evitarse, se repiten una y otra vez afectando no solo su salud física, sino también su trabajo, su familia y sus sueños.
Para entender la magnitud del problema hay que saber que en el país 10 de cada 100 adultos tiene asma. De ese grupo, entre el 5% y 10% padece asma grave según el ISAR, el registro internacional de casos graves de esta enfermedad. El asma grave no es simplemente tener dificultad para respirar ocasionalmente. Es cuando un paciente recibe el tratamiento adecuado, controla sus otras enfermedades y aun así sus síntomas no mejoran. Eso es asma grave.
Lo preocupante es que muchos confunden síntomas de alerta con "normalidad". Una persona con asma grave puede pensar que está bien aunque esté tosiendo más en las mañanas y tardes, aunque se canse desayunando o hablando, aunque sienta más ahogo en sus actividades cotidianas. Eso no es normal. Son señales de que la enfermedad está empeorando. Pero como los pacientes conviven con esto a diario, terminan ajustando su vida a los síntomas en lugar de buscar que los síntomas mejoren.
Los expertos en salud llaman a este fenómeno "desesperanza aprendida". Es cuando alguien se resigna tanto al empeoramiento que deja de usar correctamente su inhalador, retrasa la visita al médico y simplemente se adapta a una vida más limitada. Esto genera hospitalizaciones recurrentes que pesan en el bolsillo de nuestro sistema de salud y, sobre todo, en la calidad de vida de quienes sufren.
Colombia tiene un reto estructural importante. No existe una guía nacional unificada para manejar el asma grave. Cada asegurador y cada institución actúa por su cuenta. Muchos pacientes diagnosticados con asma terminan en programas genéricos junto a diabéticos e hipertensos, sin rutas específicas para su enfermedad. Además, aunque globalmente hay terapias biológicas que funcionan bien, solo alrededor del 11% de los candidatos en el país logra acceder a ellas.
Efrain Esteban, líder médico del área terapéutica de Respiratorio e Inmunología de AstraZeneca, señaló que "en Colombia, la brecha en diagnóstico claro y acceso a tratamientos especializados hace que muchos pacientes vivan con síntomas no controlados, afectando su sueño, su capacidad de trabajar y sus relaciones".
La buena noticia es que el asma grave, aunque no tiene cura, sí es controlable. Con un diagnóstico a tiempo, el tratamiento indicado y un abordaje que incluya la salud mental, las personas pueden vivir activamente con esta enfermedad. El primer paso es reconocer que respirar mal no es una costumbre que haya que aceptar, sino una señal que requiere atención profesional.
Fuente original: Guajira News

