Tres millones teletrabajan en Colombia pero la ley aún tiene vacíos sin resolver

Colombia tiene cerca de tres millones de teletrabajadores, pero el país no estaba preparado para esta modalidad. Según investigaciones, nueve de cada diez teletrabajadores no reciben apoyo de seguridad laboral y la mayoría tampoco obtiene auxilio de internet. Expertos señalan que falta claridad en jornadas laborales, provisión de equipos y descansos, generando conflictos entre empleados y empresas.
Tres millones de colombianos están teletrabajando según datos de los ministerios del Trabajo y de las Tecnologías de la Información. Sin embargo, es importante aclarar que esto no es lo mismo que trabajar desde casa ocasionalmente. El teletrabajo es una modalidad legal y permanente donde el trabajador realiza sus labores a distancia utilizando computadores e internet, sin necesidad de estar físicamente en una oficina. El trabajo en casa, en cambio, es temporal y excepcional, un acuerdo puntual entre empresa y empleado.
Aunque el teletrabajo protegió la salud de las personas durante crisis sanitarias, la realidad es que Colombia no estaba preparado para implementarlo masivamente. Un estudio del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario lo confirma: el 90,7 por ciento de los teletrabajadores nunca recibió apoyo de las administradoras de riesgos laborales, y el 86 por ciento tampoco obtuvo el auxilio para conectarse a internet. Iván Jaramillo, director del observatorio, advierte que esta situación está generando tensiones entre empleados y empleadores, y afirma que "el Mintrabajo debe adelantar una vigilancia especial para garantizar que los teletrabajadores no sean sometidos a excesivas cargas y que todo se cumpla según la ley".
Un problema grave es el de las jornadas laborales. Diana Jiménez, especialista en derecho laboral de la Universidad Libre, explica que mientras en una oficina se trabajan ocho horas diarias, en casa muchos permanecen conectados de diez a doce horas seguidas. "Esta disponibilidad, por ley, a nivel presencial amerita el pago de horas extras y trabajo nocturno; sin embargo, bajo esta modalidad no se está contemplando". Jiménez recomienda que las empresas incluyan en sus reglamentos internos una cláusula clara sobre la modalidad de trabajo y los horarios, que idealmente debe estar especificada también en el contrato del empleado.
Otro asunto pendiente es la provisión de equipos. Por ley, las empresas deben "proveer y garantizar el mantenimiento de los equipos de los teletrabajadores, conexiones, programas, valor de la energía, desplazamientos ordenados por él, necesarios para desempeñar sus funciones". En teoría suena claro, pero en la práctica casi nadie lo cumple. "Si bien las personas están resolviendo por su cuenta estas necesidades, lo claro es que las empresas deben responder por este tipo de materiales. Por ejemplo, acceso a internet, papelería, impresora, equipos de cómputo y teléfono, entre otros", señala Jiménez.
La ley también exige que las administradoras de riesgos laborales asesoren a los teletrabajadores analizando sus puestos de trabajo: revisar la silla, el escritorio, el computador y el teléfono, todos recursos que la empresa debe proporcionar. Sin embargo, este acompañamiento es prácticamente inexistente para la mayoría.
Finalmente, el uso continuo de pantallas está generando problemas de visión porque no hay límites claros sobre los tiempos de descanso y las pausas activas que los trabajadores deben hacer. Esta es una de las consecuencias de salud más visibles de una regulación incompleta que sigue generando conflictos en el mundo laboral colombiano.
Fuente original: El Colombiano - Tendencias