Trenes de carga entre Caribe e interior: la apuesta de 3,4 billones que arranca operaciones

Colombia puso a rodar el corredor férreo La Dorada-Chiriguaná, un proyecto de 522 kilómetros que conecta el centro productivo del país con puertos caribes. El primer tren comercial transportó 2.414 toneladas en doble vía, llevando materias primas hacia la costa y productos de consumo de regreso. La inversión de 3,4 billones busca abaratar la logística nacional y reducir costos de transporte que ahora encarecen lo que los colombianos pagamos.
Después de años de rehabilitación, el ferrocarril que conecta La Dorada en Caldas con Chiriguaná en Cesar comenzó a transportar carga de verdad. El primer tren salió hace poco con 2.414 toneladas repartidas en 35 plataformas, marcando el inicio de operaciones comerciales de lo que promete ser uno de los proyectos de transporte más importantes del país.
¿Por qué importa esto en tu bolsillo? Porque transportar productos por carretera es caro. Un camión gasta más dinero en combustible, mantenimiento y peajes que un tren. Cuando esos costos bajan, las empresas pueden bajar precios. Este corredor de 522 kilómetros cruza cinco departamentos (Caldas, Antioquia, Santander, Norte de Santander y Cesar) y busca hacer exactamente eso: abaratar cómo movemos mercancías desde el interior hasta el Caribe, donde salen al exterior.
El tren que circuló llevaba varilla y pulpa de papel hacia La Dorada en el viaje de ida, y en el retorno traía refrescos y bebidas. Eso es lo inteligente del negocio: la infraestructura no se desperdicia viajando vacía. Según Germán de la Torre, gerente de la Concesión Línea Férrea Central, "estamos muy complacidos de iniciar esta operación comercial con un tren de 35 plataformas, capacidad de 1.190 toneladas y un esquema operativo que nos permite cumplir itinerarios y atender requerimientos de clientes de diferentes sectores". El trabajo generó empleo inmediato: cada recorrido necesita más de 40 personas de los municipios por donde pasa.
La inversión de 3,4 billones de pesos se estructura bajo un modelo de Asociación Público-Privada, la primera de este tipo en ferrocarriles en el país. La idea es que el sector privado maneje la operación mientras el Estado recupera inversión. Si funciona, podría servir como plantilla para rehabilitar otros trenes abandonados en Colombia.
Ahora viene la prueba real: que el corredor mantenga itinerarios regulares y logre consolidarse como la columna vertebral de la logística nacional, conectando regiones productivas internas con oportunidades de exportación por el Caribe. Por mientras, ese primer tren ya demostró que la vieja infraestructura, cuando se rehabilita bien, puede volver a ser competitiva.
Fuente original: Portafolio - Economía