Trabajadores de Essa se van a huelga por salarios: qué significa para los santandereanos

Más de 500 empleados de la Electrificadora de Santander (Essa), filial de EPM, entrarán en huelga este viernes pidiendo aumentos salariales acordes a la ley, mejores condiciones de seguridad y cumplimiento de acuerdos previos. La empresa dice que tiene planes para mantener el servicio funcionando, aunque habrá operación a media marcha. El conflicto podría extenderse hasta 60 días si no hay acuerdo.
A partir de este viernes 20 de febrero a las 7:00 de la mañana, los trabajadores de la Electrificadora de Santander (Essa), que es una filial de EPM, pararán sus labores. La razón es simple: las negociaciones sobre sus demandas salariales y de condiciones de trabajo fracasaron. De los 681 empleados afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Energía Eléctrica de Colombia en Santander, 556 votaron a favor de ir a huelga, mientras que solo 32 prefirieron ir a un tribunal de arbitramento.
Las peticiones del sindicato no son complicadas: piden que sus salarios se ajusten conforme a los incrementos legales del salario mínimo que ordena el gobierno, el respeto a lo que llamamos progresividad laboral (básicamente que se reconozca la antigüedad con mejores condiciones) y que Essa cumpla con los acuerdos colectivos que ya habían firmado en 2023. Además, exigen condiciones de seguridad y salud más robustas, especialmente para los operarios que trabajan directamente con plantas eléctricas, redes y transformadores, tareas que son consideradas de alto riesgo.
Los trabajadores estarán a media marcha, lo que significa que harán solo lo estrictamente necesario para no dejar sin electricidad a nadie. Essa, por su parte, activó sus planes de contingencia para asegurar que el servicio público no se vea afectado. La empresa comunicó que "el inicio de la huelga no compromete la continuidad del servicio público de energía eléctrica, ni genera impactos materiales adversos sobre la situación financiera, la liquidez de la empresa o el cumplimiento de sus obligaciones contractuales".
Lo que sucederá ahora es un pulso de negociación. Durante la huelga se puede firmar un nuevo acuerdo colectivo que ponga fin al conflicto en cualquier momento. Sin embargo, si pasan 60 días calendario sin que las partes lleguen a un acuerdo, entonces tendrán que recurrir a otros mecanismos como la conciliación o el arbitraje para resolver la disputa.
Essa mantiene abiertos sus canales de diálogo con el sindicato y asegura estar "orientada a la construcción de acuerdos sostenibles". Lo cierto es que para los santandereanos el riesgo de quedar sin servicio eléctrico es bajo, al menos en teoría, porque la empresa tiene su contingencia lista. Pero para los 556 trabajadores que decidieron parar, el próximo viernes comienza una batalla por mejorar sus ingresos y sus condiciones laborales.
Fuente original: El Tiempo - Economía
