Testosterona baja: cuándo es un problema real y cuándo solo una moda pasajera

La baja testosterona afecta genuinamente a algunos hombres, pero se ha convertido en tendencia en redes sociales sin que siempre exista un verdadero déficit hormonal. Los síntomas como cansancio y bajo deseo sexual pueden tener múltiples causas, desde estrés hasta depresión. Un diagnóstico médico adecuado es fundamental antes de iniciar cualquier tratamiento, y la terapia de reposición hormonal requiere supervisión estricta y seguimiento continuo.
El bajo deseo sexual es una de las consultas más frecuentes en hombres mayores de 40 años. La apatía, la ausencia de fantasías eróticas y la disminución del interés sexual son síntomas que generan preocupación en muchos. Según explica el urólogo Guillermo Romero, es normal que con los años el deseo sexual disminuya gradualmente, pero esto no ocurre en todos los hombres por igual. Muchos conservan un buen deseo sexual incluso pasados los 60 o 70 años. Lo importante es prestarle atención cuando la pérdida es marcada, persistente o genera malestar significativo.
La testosterona es la hormona responsable del deseo sexual masculino, producida principalmente por los testículos. Su influencia va mucho más allá de la libido: interviene en la fertilidad, la calidad de las erecciones, la masa muscular, la fuerza, la densidad ósea, el crecimiento de la barba, la concentración, la energía y el estado de ánimo. Cuando los niveles caen, algunos hombres experimentan cambios notables: cansancio, pérdida de masa muscular, aumento de grasa abdominal, sueño de mala calidad, falta de motivación e irritabilidad. A veces ellos mismos lo notan; otras veces es la pareja quien percibe que han cambiado su comportamiento habitual.
La pregunta inevitable es si la testosterona baja es una realidad o solo una moda. Según el especialista, puede ser ambas cosas. Es una realidad porque existen hombres con síntomas claros y niveles bajos de testosterona confirmados mediante análisis de laboratorio. En esos casos, una evaluación adecuada puede mejorar significativamente la calidad de vida. Sin embargo, también se ha convertido en tendencia. En redes sociales, gimnasios, podcasts y videos se habla de testosterona como si fuera la solución para todo: cansancio, bajo deseo, falta de motivación, sobrepeso o bajo rendimiento físico. La realidad es que no todo hombre cansado tiene testosterona baja, y no todo hombre con bajo deseo necesita reposición hormonal. Muchos síntomas pueden estar relacionados con depresión o cambios en el estado de ánimo.
El estilo de vida actual juega un papel crucial. El sedentarismo, el trabajo desde casa, el mal sueño, el estrés, el exceso de pantallas y redes sociales, la alimentación basada en productos ultraprocesados y el aumento de peso afectan la salud general, la salud sexual y, en algunos casos, el equilibrio hormonal. Además, en los últimos años se ha documentado un deterioro en la fertilidad masculina, con disminución en ciertos parámetros de los espermatozoides. Esto invita a revisar factores como el estilo de vida, la alimentación, el ambiente y la exposición a sustancias que pueden afectar la función testicular.
Un fenómeno preocupante es el uso no controlado de anabólicos y hormonas para aumentar masa muscular. Muchos hombres los consumen sin supervisión médica buscando mejorar su apariencia física. El problema es grave: estas sustancias pueden afectar directamente los testículos, disminuir la producción natural de testosterona, reducir la producción de espermatozoides y producir atrofia testicular. No es raro encontrar pacientes jóvenes con buena apariencia y mucha masa muscular que consultan por infertilidad, bajo deseo sexual o problemas de erección debido al uso de anabólicos.
Los síntomas de baja testosterona incluyen pérdida del interés sexual, ausencia de fantasías, alteraciones del sueño, falta de fuerza, pérdida de masa muscular, aumento de grasa abdominal e irritabilidad. Pero aquí está el punto crítico: estos síntomas también pueden tener otras causas. Estrés, ansiedad, depresión, problemas de pareja, apnea del sueño, sobrepeso, diabetes, ciertos medicamentos o enfermedades crónicas pueden producir los mismos efectos. Por eso, el diagnóstico no puede basarse únicamente en síntomas.
La evaluación médica es fundamental. Se requiere una historia clínica completa, revisión de antecedentes, hábitos, medicamentos y enfermedades asociadas, además de exámenes hormonales. La testosterona se mide preferentemente en horas de la mañana y, si está baja, generalmente debe confirmarse. También pueden necesitarse otros estudios para determinar si el problema está en los testículos, en la hipófisis o relacionado con otra condición de salud.
Cuando se confirma una verdadera deficiencia de testosterona y el paciente tiene síntomas compatibles, existen tratamientos eficaces. La terapia de reposición hormonal, cuando está bien indicada, puede mejorar el deseo sexual, la energía, la fuerza, la calidad de las erecciones y el estado de ánimo general. Sin embargo, no es un tratamiento para todos ni debe usarse por moda. Requiere supervisión médica estricta y seguimiento continuo, puede tener efectos secundarios y necesita controles de hemoglobina, hematocrito, próstata y otros aspectos de la salud del paciente. Un aspecto crucial: si un hombre desea tener hijos, debe mencionarlo antes de iniciar cualquier terapia con testosterona, ya que la hormona administrada desde fuera puede disminuir la producción de espermatozoides. En esos casos existen alternativas que deben valorarse de manera individual.
El mensaje es claro: si presenta bajo deseo sexual, pérdida de energía, disminución de fuerza, aumento de grasa abdominal, cambios en el estado de ánimo o alteraciones de la erección, vale la pena consultar y estudiar el caso con un profesional. La testosterona puede ayudar mucho cuando realmente se necesita, pero mal indicada o utilizada sin control también puede traer problemas importantes.
Fuente original: El Tiempo - Salud