Tensiones entre Washington e Israel sobre Irán divide a la inteligencia estadounidense

Un alto funcionario estadounidense de antiterrorismo renunció argumentando que Irán no representa una amenaza inmediata y que la ofensiva responde a intereses israelíes. Sin embargo, la directora de Inteligencia rechazó esta versión ante el Senado, aunque omitió admitir en público que no hay pruebas de que Teherán haya reanudado el enriquecimiento de uranio desde junio. Mientras tanto, Tulsi Gabbard señaló que Washington e Israel no comparten los mismos objetivos en el conflicto.
La administración estadounidense enfrenta una grieta interna sobre cómo interpretar la amenaza que representa Irán. Esta semana, el jefe del Centro Nacional de Antiterrorismo de Estados Unidos presentó su renuncia cuestionando la narrativa oficial. Según su denuncia, Irán no constituye una amenaza inminente y lo que ocurre en Medio Oriente responde fundamentalmente a los intereses estratégicos de Israel.
La tensión se profundizó cuando la directora de Inteligencia compareciera ante el Senado para refutar los argumentos del funcionario que renunció. Lo intrigante es que en su declaración oral ante los legisladores guardó silencio sobre un reconocimiento que sí incluyó en su testimonio escrito: que Washington carece de evidencias que demuestren que Teherán haya vuelto a enriquecer uranio después de los ataques de junio pasado. Esta omisión deliberada revela las complejidades políticas detrás de las afirmaciones públicas sobre la capacidad nuclear iraní.
El debate se complica aún más con las intervenciones de Tulsi Gabbard, quien ha sido clara en señalar que "Estados Unidos e Israel no persiguen los mismos objetivos en esta guerra". En su visión, mientras el gobierno de Benjamin Netanyahu busca terminar con la República Islámica, Washington mantendría objetivos distintos. Esta divergencia no es secundaria: afecta cómo se gasta dinero, se despliegan tropas y se arriesgan vidas estadounidenses en la región.
Mientras estas contradicciones internas generan incertidumbre en Washington, el conflicto impacta la economía global. El precio del petróleo sigue al alza por la volatilidad que produce la tensión en Oriente Medio. Paralelamente, otros actores internacionales como Trump hacen amenazas sobre Cuba, y en Venezuela ocurren cambios políticos significativos dentro del círculo chavista. La pregunta que muchos analistas se hacen es si existe una estrategia clara detrás de estas movidas o si prevalece la improvisación en la política exterior estadounidense.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



