Tensión en Medio Oriente saca del mercado a los colombianos: el petróleo sube, el dólar sube y el bolsillo se resiente

Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán pusieron nerviosos los mercados globales. En Colombia, el índice Colcap cayó 3,37 por ciento mientras el petróleo WTI subió 6,28 por ciento y el dólar llegó a 3.766 pesos. Un análisis académico identificó siete formas concretas en que esta crisis afecta el bolsillo del colombiano promedio: desde lo que paga en transporte hasta el precio de los productos importados.
La semana comenzó con sobresalto en los mercados financieros. Tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta iraní, los inversionistas entraron en pánico. En Nueva York, el comportamiento fue mixto: el Dow Jones retrocedió 0,15 por ciento y cerró en 48.904 puntos, mientras que el S&P 500 subió 0,04 por ciento y el Nasdaq avanzó 0,36 por ciento. La verdadera sorpresa llegó en el precio del petróleo. El WTI, que es el crudo de referencia en Estados Unidos, se disparó 6,28 por ciento y cerró en 71,23 dólares por barril.
Colombia sintió el golpe de lleno. El índice Colcap, que agrupa a las principales acciones que se cotizan en bolsa en el país, retrocedió 3,37 por ciento y cerró en 2.148,11 puntos. Ecopetrol, la petrolera estatal, fue una excepción y subió 1,79 por ciento hasta 2.280 pesos por acción. El problema mayor llegó con el dólar. La moneda estadounidense se fortaleció porque en momentos de incertidumbre global, los inversionistas huyen hacia activos seguros. El dólar alcanzó 3.766,30 pesos según la Superintendencia Financiera.
Pero qué significa todo esto para el billete del colombiano de a pie. Un análisis de la Universidad de San Buenaventura, Bogotá, elaborado por Claudia Ximena Flórez, docente de Economía, identifica siete impactos concretos. El primero es la volatilidad: los precios no se estabilizan en un nivel, sino que se mueven bruscamente en pocas horas, lo que hace muy difícil que las empresas tomen decisiones sobre compras e importaciones.
El segundo efecto es que el petróleo y el dólar suben juntos. Cuando hay tensión geopolítica, el crudo sube porque hay miedo a que falte oferta mundial, y al mismo tiempo el dólar se fortalece como moneda de refugio. Esto explica por qué tanto el dólar como el barril se movieron juntos en Colombia.
El tercer impacto llega a través del transporte. La tensión en Medio Oriente afectó la navegación en el Estrecho de Ormuz (una ruta clave para el comercio mundial de petróleo). Cuando la logística internacional se encarece o se retrasa, según Flórez, "aumenta la probabilidad de ajustes en fletes y costos de distribución que terminan presionando a comercios y pymes". En otras palabras: lo que paga un pequeño comerciante por trasladar sus productos sube, y eso eventualmente termina reflejándose en los precios que ve el cliente final.
El cuarto efecto es el costo de las importaciones. Un dólar más caro encarece todo aquello que viene del exterior: desde la tecnología que compra una empresa hasta los repuestos para máquinas, pasando por materias primas. El quinto punto es más complicado: aunque el Gobierno intente controlar la inflación, este choque energético mundial puede retrasar el alivio de precios que se esperaba en varios bienes y servicios. Flórez explica que "el traslado no es automático ni uniforme", lo que significa que algunos productos subirán más rápido que otros.
El sexto efecto es psicológico pero real. Cuando hay incertidumbre, hogares y empresas se comportan diferente. Aplazan decisiones de compra, revisan sus inventarios y se aferan a tener más dinero en efectivo. Finalmente, el análisis subraya un punto crucial: no todos se ven afectados por igual. Algunos negocios vinculados al sector petrolero pueden beneficiarse de precios internacionales más altos. Pero importadores, aerolíneas y cualquier negocio que dependa de dólares enfrentan presiones mayores. "Pese al shock", dice Flórez, "lo que hay es un ajuste desigual entre sectores", no una bonanza para todos como podría parecer cuando sube el precio del petróleo.
Fuente original: El Tiempo - Economía