Tener casa y carro reduce riesgo de divorcio: qué dice estudio estadounidense sobre dinero y matrimonio

Un estudio estadounidense revela que las parejas con más patrimonio neto (bienes menos deudas) tienen menor riesgo de divorcio. Lo crucial no es ser millonario: pasar de no tener nada a tener unos 40.000 dólares de patrimonio protege tanto el matrimonio como otras variables importantes. Poseer bienes visibles como casa o carro importa más psicológicamente que la cifra total de dinero.
El refrán dice que el dinero no compra felicidad, pero en el matrimonio parece ser un factor decisivo. Un estudio académico titulado Wealth and Divorce, de Alexandra Killewald, Angela Lee y Paula England, analizó datos de personas nacidas entre finales de los años 50 y principios de los 60 en Estados Unidos y llegó a una conclusión incómoda: las parejas con más patrimonio neto se divorcian menos. Y no hablamos de ingresos mensuales, sino del balance real: lo que tienes menos lo que debes.
La investigación es categórica en un punto: el efecto protector no funciona como subir una escalera. No es que mientras más dinero, más estable el matrimonio de manera gradual. Lo importante ocurre en los primeros escalones. Pasar de casi nada a tener unos 40.000 dólares en patrimonio reduce el riesgo de divorcio tan drásticamente como no haber tenido hijos antes de casarse. Pero aquí viene lo sorprendente: el salto de 40.000 a 400.000 dólares tiene el mismo efecto protector que esos primeros 40.000. Una vez alcanzas cierta seguridad financiera modesta, la protección se estabiliza.
¿Por qué funciona así? Los investigadores identifican dos mecanismos. Primero, lo práctico: el dinero permite pagar quién limpie la casa, vivir en lugares menos apretados y evitar peleas constantes por pagar las cuentas. Segundo, lo simbólico: poseer bienes que la sociedad reconoce como señal de éxito, especialmente casa y carro, hace que las parejas sientan que han cumplido la "barra matrimonial" que la comunidad espera. Esto es tan potente que ser dueño de una casa reduce más el riesgo de divorcio que simplemente tener una casa más cara.
El estudio encontró algo inesperado sobre las deudas: las tarjetas de crédito y préstamos bancarios no están vinculados directamente con más divorcios cuando se analiza el patrimonio total. Lo que sí importa es tener patrimonio negativo, es decir, deber más de lo que posees. Apenas el 7% de la muestra estaba en esa situación, pero para ellos el riesgo de divorcio sube.
Lo más importante del hallazgo es que revela un círculo que amplifica la desigualdad económica. "Si la riqueza estabiliza matrimonios y los matrimonios estables acumulan más riqueza, la estratificación económica también se convierte en estratificación familiar", concluyen los investigadores. Las parejas con recursos permanecen juntas, acumulan más dinero, y sus hijos heredan ese capital. Mientras tanto, quienes comienzan sin nada tienen matrimonios más frágiles económicamente.
Para el colombiano promedio, el mensaje es claro: no necesitas ser rico para proteger tu matrimonio del estrés financiero. Llegar a ese punto donde tienes un pequeño colchón, donde puedes señalar que tienes una casa o un carro propio, marca una diferencia real en la estabilidad de la relación. El problema es que precisamente los que más lo necesitan son quienes tienen más dificultad para lograrlo.
Fuente original: El Colombiano - Negocios