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Tayrona cierra completamente tras acuerdo entre indígenas kogui y el Estado: el 27 de febrero será decisivo

Fuente: El Tiempo - Colombia
Tayrona cierra completamente tras acuerdo entre indígenas kogui y el Estado: el 27 de febrero será decisivo
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El Parque Tayrona amaneció vacío este sábado tras un acuerdo temporal entre las comunidades kogui y autoridades estatales. Los indígenas se retiraron del control que ejercían en la reserva, pero mantienen sus demandas de participación en la administración del parque. La crisis entra en pausa mientras se espera una segunda mesa de diálogo el 27 de febrero que podría redefinir cómo se administra uno de los principales destinos turísticos del Caribe colombiano.

El Parque Tayrona despertó distinto este sábado. Las playas que brillan en las tarjetas postales quedaron en silencio. No hay mochileros caminando entre la selva, no hay turistas haciendo fila bajo el sol del Caribe, no hay restaurantes sirviendo comida, no hay vendedores ofreciendo recuerdos. Solo uniformados, controles policiales y un vacío que antes se veía impensable en uno de los tesoros naturales más valiosos de Colombia.

Después de una semana de tensión donde amenazas y advertencias cruzadas mantuvieron al país pendiente, las comunidades indígenas kogui decidieron retirarse del control territorial que venían ejerciendo en la reserva. Pero esto no fue una derrota. Fue una pausa, un respiro que llegó justo cuando todo parecía encaminarse hacia un enfrentamiento directo entre indígenas y fuerza pública. La decisión se concretó cuando por primera vez se instaló una mesa de diálogo institucional, un encuentro que logró lo que muchos temían no fuera posible: evitar lo peor sin que nadie tuviera que ceder sus principios. El gobernador kogui Atanasio Moscote Gil se sentó con representantes de Parques Nacionales, el Ministerio del Interior, la Procuraduría y autoridades locales, facilitados por la Personería Distrital de Santa Marta.

Durante toda esa semana, el mensaje de los koguis fue consistente y firme: no se irían sin garantías reales. Pedían participación real en la administración del Tayrona, reconocimiento de sus autoridades ancestrales, reparación para las familias afectadas y seguridad dentro de su territorio ancestral. Estas no eran demandas nuevas sacadas del momento: son reclamos históricos de un pueblo que habita esa tierra desde antes de que existiera el parque como tal. En la mesa de diálogo, los koguis insistieron en avanzar hacia lo que llamaron una relación "de gobierno a gobierno", donde pudieran participar directamente en la gestión del área protegida. Además, plantearon que esa participación debería incluir solidaridad con las comunidades campesinas que también dependen del territorio.

Ahora el Tayrona permanece bajo custodia de Policía y Ejército. Parques Nacionales justificó el cierre mediante la Resolución 091 del 17 de febrero, argumentando riesgos ambientales, condiciones climáticas adversas y la necesidad de proteger la integridad del área protegida. Pero cualquiera que observara las imágenes de esos controles sabía que esto era más que un asunto ecológico. Es un debate político, cultural y territorial sobre quién administra qué territorio y cómo se equilibra la conservación ambiental con los derechos de quienes lo han cuidado durante siglos.

El costo humano del cierre es inmediato y crudo. Cientos de familias de Santa Marta y sus corregimientos viven del turismo que genera el parque. Guías, transportadores, vendedores, cocineros, dueños de restaurantes pequeños. El sábado por la mañana, prestadores turísticos llegaron con sus mercancías esperando un día como cualquier otro: pescado fresco, frituras, bebidas. Encontraron las entradas completamente cerradas y controles policiales que no permitían el ingreso. "Trajimos pescado, fritos y bebidas pensando que todo seguía igual. Nadie nos avisó que ya no podíamos entrar. Ahora todo se va a perder", contó uno de los vendedores mientras veía cómo su inversión del día se perdía en alimentos perecederos sin destino.

Lo que viene ahora es la verdadera prueba. El próximo 27 de febrero a las 9 de la mañana se realizará la segunda mesa de diálogo en la Secretaría de Gobierno de Santa Marta. Las instituciones tendrán que llegar con propuestas concretas y estructuradas. El Ministerio del Interior actuará como garante mientras se analizan mecanismos de protección para las comunidades indígenas y espacios de participación para los campesinos del sector. Esa fecha puede cambiar para siempre cómo Colombia entiende la relación entre conservación ambiental, turismo y derechos ancestrales.

Por ahora, el retiro de los koguis no representa una victoria de nadie. Ellos se fueron sin renunciar a sus exigencias. El Estado recuperó el control institucional, pero sin resolver el conflicto de fondo. Y el Tayrona, ese santuario natural que aparece en los sueños de quienes aman Colombia, quedó vacío, custodiado y en pausa, esperando decisiones que definirán su futuro.

Fuente original: El Tiempo - Colombia

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