Solo 1 de cada 10 estudiantes verifica siempre la información que obtiene de la inteligencia artificial

Un estudio realizado en Cataluña reveló que la mayoría de estudiantes de secundaria y bachillerato no verifican regularmente las respuestas que generan con inteligencia artificial. Mientras el 10 por ciento siempre contrasta la información, más de la mitad lo hace pocas veces o nunca. Los expertos advierten que las escuelas deben enseñar explícitamente a los jóvenes a verificar datos, reconocer sesgos y usar esta tecnología de forma crítica, en lugar de dejarlos aprender solos.
Un informe de la Escuela Pía de Cataluña y la Universitat Oberta de Catalunya identificó un problema preocupante en las aulas: los estudiantes están usando inteligencia artificial generativa sin verificar adecuadamente la información que reciben. La investigación, que incluyó a 3.700 alumnos de educación secundaria y bachillerato en 17 centros catalanes, muestra que solo el 10 por ciento del alumnado contrasta "siempre" las respuestas obtenidas por esta vía. Un 23,8 por ciento las verifica "a menudo", pero más de la mitad reconoce hacerlo "a veces" (32,9 por ciento) o "raramente" (21,7 por ciento). Preocupantemente, el 11,5 por ciento admite que nunca verifica la información.
El estudio también revela que el conocimiento sobre esta tecnología es desigual entre los jóvenes. Mientras el 46,6 por ciento tiene un nivel alto de conocimiento sobre inteligencia artificial generativa, el 34,8 por ciento reconoce tener niveles muy bajos. De acuerdo con la investigación, la mayoría de estudiantes aprenden a usar estas herramientas por su cuenta, sin orientación escolar sistemática. Marta López Costa, investigadora de la UOC, aseguró que "la escuela tiene un papel relevante en este aspecto, pero es todavía irregular".
El uso más común entre los estudiantes sigue siendo la generación de textos. Funciones más avanzadas como crear imágenes, videos, código o aprender a formular mejores preguntas a la inteligencia artificial son mucho menos frecuentes. Actualmente, el 54,9 por ciento de los estudiantes usa dispositivos electrónicos para estudiar entre una y tres horas diarias, y un 27,1 por ciento los utiliza más de tres horas.
Frente a estos hallazgos, los investigadores proponen que las escuelas pasen "de la tolerancia o la reacción puntual a una estrategia explícita, progresiva y compartida". La prioridad es construir una cultura pedagógica donde los estudiantes entiendan que verificar información, buscar fuentes confiables, detectar errores y reconocer sesgos deben ser competencias centrales. López subraya que es fundamental que "el alumnado necesita saber cuándo la IA es una ayuda legítima, cuando hay que limitar su uso y qué parte del proceso tiene que ser propia".
Los expertos enfatizaron que el rol del profesor debe cambiar. En lugar de actuar como policía de la tecnología, los docentes deben ser guías que enseñen a verificar, interpretar y preservar la autoría estudiantil. Ramon Puig, impulsor de la iniciativa, señala que la respuesta educativa no puede ser la misma para toda la secundaria: en los primeros años hay que alfabetizar sobre inteligencia artificial, mientras que en bachillerato debe exigirse que los estudiantes demuestren autoría y puedan defender el proceso que siguieron.
Los investigadores proponen que la verificación de información se convierte en una exigencia habitual de las tareas escolares. En la evaluación, no basta con revisar el producto final: "hay que pedir evidencias del proceso, justificación de decisiones y trazabilidad del uso de la IA", explica López. Además, recomiendan que las instituciones educativas establezcan criterios comunes sobre qué usos de la inteligencia artificial son permitidos, cuáles limitados y cuáles inaceptables.
Aunque algunos ven la inteligencia artificial generativa solo como una herramienta para escribir más rápido, López cree que tiene potencial para mucho más: comparar explicaciones, generar preguntas reflexivas, simular roles, revisar argumentos y ayudar a los estudiantes a planificar y comprender mejor. "La cuestión es evitar que se reduzca a redactar más rápidamente", afirma. Los expertos concluyen que la inteligencia artificial no sustituye las competencias básicas tradicionales sino que las hace todavía más necesarias: "para utilizar correctamente la IA, es necesario leer bien, escribir bien, razonar bien, tener conocimientos previos y saber contrastar".
Fuente original: El Tiempo - Vida