Sociedad civil demanda mayor voz en decisiones sobre transición energética en Santa Marta

Durante el cierre de la Asamblea Cultural de los Pueblos en Santa Marta, sectores sociales señalaron que no han tenido suficiente participación en la conferencia sobre transición energética. La ministra de Ambiente enfatizó que los gobiernos deben proteger los territorios y escuchar a las comunidades. Representantes del campesinado destacaron que cualquier cambio debe incluir la protección de la biodiversidad, la cultura y los sistemas alimentarios locales.
En el Teatro Santa Marta se realizó el cierre de la Asamblea Cultural de los Pueblos, un espacio que congregó a diferentes sectores de la sociedad civil durante la Conferencia sobre transición más allá de los combustibles fósiles. Sin embargo, el evento dejó en evidencia las preocupaciones de organizaciones sociales sobre su limitada participación en estas decisiones que afectarán directamente a sus territorios.
La ministra de Ambiente (e), Irene Vélez Torres, aprovechó el acto para enviar un mensaje claro: "Los gobiernos deben asumir compromisos claros para proteger los territorios y evitar decisiones que desconozcan a las comunidades". Sus palabras reflejaron la presión que ejercen desde abajo quienes viven en los territorios donde se tomarán estas decisiones energéticas.
Desde el lado del gobierno, la viceministra encargada de Ordenamiento Ambiental del Territorio, Luz Dary, reconoció la participación de mujeres, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, campesinos, jóvenes y organizaciones sociales en lo que llamó "la construcción colectiva del proceso". Pero esto contrasta con las denuncias de insuficiencia participativa que dejó escuchar la asamblea.
Los representantes del campesinado fueron particularmente enfáticos en sus demandas. Señalaron que la transición energética no puede verse solo desde la óptica de cambiar fuentes de energía. Debe, según sus voces, incluir la protección de la biodiversidad, la cultura y los sistemas alimentarios, considerando que estos elementos son fundamentales para la vida y el bienestar de los territorios colombianos.
Fuente original: El Informador

