Sobrepeso u obesidad: no es solo estética, es una enfermedad que aumenta riesgos de salud

La obesidad y el sobrepeso van más allá de lo estético: son condiciones médicas que generan inflamación crónica y elevan el riesgo de más de 200 enfermedades. La endocrinóloga Pilar Ruiz explica que el diagnóstico depende del índice de masa corporal, el porcentaje de grasa corporal y la medida de la cintura. Controlar el peso desde el 5 al 10 por ciento ya mejora significativamente la salud, sin necesidad de dietas milagrosas, solo cambios sostenibles en alimentación y actividad física.
Muchas personas siguen viendo el aumento de peso como un problema meramente estético. La realidad, según explica la endocrinóloga Pilar Ruiz, especialista en medicina interna y coordinadora del comité de obesidad de la Asociación Colombiana de Endocrinología, es bastante más compleja. Detrás del sobrepeso puede esconderse una condición médica seria que afecta la salud física, emocional y la calidad de vida general.
La especialista diferencia estas dos condiciones a partir de medidas concretas. El principal indicador es el índice de masa corporal, que se calcula dividiendo el peso en kilogramos por la estatura al cuadrado. Ruiz explica que "ese número nos clasifica en grupos. Hablamos de peso normal cuando está entre 18 y 25, sobrepeso entre 25 y 29,9 y obesidad cuando está por encima de 30". La obesidad se subdivide en diferentes grados, siendo la llamada obesidad mórbida aquella que supera un índice de 40. Sin embargo, Ruiz aclara que estas cifras no lo dicen todo. Lo que realmente importa es el porcentaje de grasa corporal: "En general hablamos de obesidad cuando los hombres tienen más del 25 por ciento de su peso en grasa y las mujeres más del 35 por ciento". También es fundamental medir el perímetro de la cintura, ya que la grasa acumulada en el abdomen representa mayores riesgos para la salud.
¿Por qué se consideran enfermedades el sobrepeso y la obesidad? Porque generan inflamación crónica en el cuerpo. Según Ruiz, "el tejido graso está diseñado como fuente de energía, pero cuando tenemos más porcentaje, eso se vuelve inflamación". Esa inflamación silenciosa incrementa el riesgo de más de 200 enfermedades, según la evidencia científica. Las más conocidas son la diabetes, la hipertensión y las alteraciones del colesterol. Pero hay otras menos visibilizadas: problemas de incontinencia urinaria, apnea del sueño por acumulación de tejido en el cuello, desgaste articular y dolores musculares persistentes. Además, existe una relación directa con distintos tipos de cáncer. "Aumenta el riesgo de cáncer de colon, ovario, endometrio y seno, algo que muchas veces no relacionamos con el peso", señala la especialista.
Un mito muy difundido es el del "obeso sano", al que Ruiz se refiere de manera directa: "Es un mito, tal vez como los unicornios". Aunque algunas personas con obesidad pueden tener exámenes aparentemente normales, eso no refleja el daño que ocurre internamente. Cuando se pregunta a personas que viven con exceso de peso sobre su calidad de vida, reconocen que no es la misma: subir escaleras se vuelve difícil, moverse con agilidad resulta complicado, dormir bien se convierte en un reto. Otro error frecuente es atribuir todo el aumento de peso a problemas hormonales. Ruiz es clara al respecto: "El porcentaje de enfermedad asociado como causa directa del peso es menos del 10 por ciento". Esto, paradójicamente, es una buena noticia porque significa que existen muchas cosas que la persona puede cambiar con sus hábitos.
El tratamiento debe ser progresivo y acompañado. El primer paso es un diagnóstico claro que permita establecer metas realistas. Ruiz señala que "perder entre el 5 y el 10 por ciento del peso ya mejora muchas condiciones de salud". En personas con diabetes, esa reducción puede disminuir o incluso eliminar la necesidad de medicamentos; lo mismo sucede con la hipertensión, el hígado graso y la apnea del sueño. La base del manejo está en la alimentación y la actividad física. "Definitivamente no hay dietas milagrosas", enfatiza la especialista. Ajustar la forma de comer, priorizar proteína y verduras, reducir carbohidratos ultraprocesados y aumentar el movimiento en la vida diaria son cambios sostenibles y realmente efectivos.
Más allá de los números, controlar el peso impacta directamente la vida cotidiana. Hay estudios que muestran que hasta el 80 por ciento de las personas mejoran su dolor físico cuando logran una reducción significativa. A esto se suma el beneficio emocional, especialmente importante en una condición que sigue cargada de estigmas y juicios sociales. El mensaje de Ruiz es contundente: reconocer el sobrepeso y la obesidad como una condición médica es un acto de autocuidado. "No busquemos fórmulas milagrosas, busquemos un proceso. Eso es quererse", concluye.
Fuente original: El Tiempo - Salud