Sistemas domésticos de agua podrían reducir inundaciones urbanas hasta 13%, según estudio

Un estudio estadounidense demuestra que si el 75% de las viviendas instalara barriles de lluvia, cisternas y sistemas de reutilización de agua, las inundaciones urbanas disminuirían hasta en un 13%. La investigación analizó cómo retener agua en casa antes de que llegue al alcantarillado reduce la presión sobre las tuberías durante tormentas. Incluso bajo escenarios de cambio climático más severos, estas medidas mantienen su efectividad en reducir desbordamientos.
Un equipo de investigadores estadounidenses ha encontrado que la solución para enfrentar las inundaciones urbanas podría estar en las propias casas. Según su análisis, instalar sistemas de captación y reutilización de agua en viviendas representa una herramienta valiosa para mitigar los desbordamientos que aquejan a ciudades vulnerables al cambio climático.
La investigación fue liderada por Amanda Carneiro Marques, profesora de la Universidad de Drexel, quien modeló el comportamiento del agua en el barrio Cramer Hill, en Camden, Nueva Jersey. Esta zona residencial enfrenta un problema común en ciudades antiguas: un sistema de alcantarillado heredado del siglo XIX que mezcla aguas residuales y pluviales en una sola red. Cuando llueve fuerte, las tuberías no pueden soportar el volumen de agua y el excedente se descarga directamente en los ríos. Tan solo Camden y Filadelfia liberan juntos aproximadamente 60.000 millones de litros anuales de esta mezcla durante episodios de sobrecarga.
Los científicos simularon 16 combinaciones de medidas domésticas: barriles para recolectar agua lluvia, cisternas, sanitarios y grifería de bajo consumo, además de sistemas que reutilizan aguas grises de lavabos y duchas. Lo novedoso fue analizar el impacto conjunto de todas estas estrategias aplicadas masivamente en un vecindario, algo que estudios anteriores no habían hecho. Los resultados fueron alentadores: cuando el 75% de las viviendas adoptaba estas medidas, los desbordamientos del alcantarillado se reducían hasta en un 11%, mientras que las inundaciones urbanas disminuían hasta en un 13%.
El principio es simple: cada litro de agua que se almacena o reutiliza dentro de una vivienda es un litro menos que llega a las tuberías durante una tormenta. Los barriles de lluvia pueden almacenar agua para riego o usos domésticos. Los sistemas de aguas grises aprovechan el agua de lavabos para descargas sanitarias. Los dispositivos de bajo consumo también reducen el volumen total de agua residual que entra a la red. Este enfoque se alinea con el concepto de "ciudad esponja", implementado en países como China, Singapur y Países Bajos, donde se busca que las ciudades absorban y gestionen localmente el agua lluvia en lugar de evacuarla rápidamente.
El equipo también probó sus modelos bajo escenarios climáticos más severos, aumentando artificialmente las precipitaciones entre 10% y 30%, además de proyectar incrementos del nivel del mar de hasta 1,8 metros. Aunque las inundaciones empeoraron bajo estas condiciones, las medidas domésticas continuaron mostrando reducciones cercanas al 11% en desbordamientos y 13% en inundaciones urbanas. Esto sugiere que este tipo de infraestructura distribuida sigue siendo útil incluso en futuros más desafiantes.
Ciudades como Copenhague, Rotterdam y Melbourne ya cuentan con programas que subvencionan sistemas de captación de agua lluvia. En Estados Unidos, Filadelfia ejecuta desde hace años el programa "Green City, Clean Waters", enfocado en infraestructura verde para reducir desbordamientos. Sin embargo, los investigadores reconocen que la adopción masiva enfrenta obstáculos reales: los costos iniciales son altos, muchas viviendas antiguas requieren reformas complejas y el espacio disponible puede ser limitado.
Reducir las inundaciones urbanas también trae beneficios ambientales adicionales. Cuando los sistemas de alcantarillado colapsan, millones de litros de aguas residuales terminan contaminando ríos y zonas costeras, afectando ecosistemas acuáticos. Retener agua en casa es, entonces, una estrategia que protege tanto a las comunidades como al medio ambiente.
Fuente original: El Tiempo - Vida