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Síndrome de Aicardi-Goutières: qué es esta rara enfermedad neurológica y cómo se trata

Fuente: Mediplus - Qué hay de nuevo
Síndrome de Aicardi-Goutières: qué es esta rara enfermedad neurológica y cómo se trata
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El síndrome de Aicardi-Goutières es una enfermedad genética poco frecuente que afecta el cerebro, el sistema inmunológico y la piel, causando daño permanente en el tejido cerebral. Existen dos formas: una grave que aparece al nacer y otra más leve que se presenta después. No tiene cura, pero el tratamiento se enfoca en controlar síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El síndrome de Aicardi-Goutières es una enfermedad genética hereditaria poco común que daña el cerebro, las defensas del cuerpo y la piel. Surge por alteraciones en algunos genes específicos que provocan una producción excesiva de una sustancia llamada interferón. Lo que sucede es que el sistema inmunológico ataca por error la materia blanca del cerebro, que es el tejido formado por fibras nerviosas protegidas por una cubierta llamada mielina. Esta cubierta es fundamental porque permite que los nervios envíen y reciban información rápidamente. Cuando se daña la materia blanca, el cerebro sufre lesiones permanentes que pueden causar discapacidades intelectuales o físicas.

Esta enfermedad tiene dos presentaciones diferentes. La forma temprana comienza desde el nacimiento y es la más grave, generando daño permanente en las funciones cerebrales y discapacidades severas de por vida. En cambio, la forma de presentación tardía permite que los niños se desarrollen con normalidad durante las primeras semanas o meses de vida. Los síntomas en estos casos son menos intensos, pueden durar varios meses y luego tienden a disminuir y estabilizarse, aunque pueden dejar problemas neurológicos que persisten.

La enfermedad se hereda de diferentes maneras según el patrón genético. En la mayoría de los casos sigue un patrón autosómico recesivo, lo que significa que la persona debe heredar dos copias del gen alterado, una de cada padre, para desarrollar la enfermedad. Los padres portan una copia del gen afectado pero normalmente no presentan síntomas. En casos más raros, el patrón es autosómico dominante, donde solo se necesita una copia del gen alterado de uno de los padres para que aparezca la enfermedad.

Para diagnosticar esta condición, los médicos realizan exámenes físicos, revisan la historia médica y utilizan pruebas específicas. La resonancia magnética es fundamental para detectar encogimiento cerebral y acumulación de calcio en el cerebro. También se pueden hacer pruebas del líquido cefalorraquídeo para identificar aumento en la actividad inmunológica, y pruebas genéticas con muestras de sangre que confirman cambios en los genes asociados.

No existe cura para el síndrome de Aicardi-Goutières, pero hay opciones para controlar síntomas y mejorar la comodidad de los pacientes. Las personas pueden requerir terapia respiratoria, apoyo especial para alimentarse, medicamentos para las convulsiones si las presentan, y terapia del lenguaje y física. Dado que el sistema inmunológico afectado puede comprometer órganos como los pulmones, hígado, corazón, riñones y páncreas, los pacientes necesitan vigilancia constante para detectar problemas como glaucoma, diabetes, problemas cardíacos y otras condiciones.

Investigaciones recientes muestran avances prometedores. Se ha descubierto que medicamentos de una clase llamada inhibidores de kinasa Janus, específicamente el baricitinib que se usa para artritis reumatoide, pueden ayudar a aliviar síntomas y permitir que los pacientes logren nuevos logros en su desarrollo. Los institutos nacionales de salud continúan financiando investigaciones con modelos animales para entender mejor cómo la enfermedad daña el cerebro y para desarrollar terapias más efectivas y dirigidas.

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