Si renuncia con embargo de sueldo, el dinero sigue retenido: esto dice la ley

Muchos trabajadores creen que al renunciar se cancela el embargo de su sueldo, pero la ley colombiana es clara: la deuda y la retención continúan vigentes. El empleador está obligado a retener el dinero de la liquidación final y entregarlo al juzgado. Solo el salario mínimo está protegido, excepto en casos de alimentos o cooperativas. Si se consigue nuevo trabajo, el acreedor puede reactivar la medida.
Cuando un juez ordena embargar el sueldo de alguien, muchos trabajadores asumen que el problema desaparece si deciden renunciar. Pero esto es un error. En Colombia, la ley es taxativa: la renuncia voluntaria no mata ni la deuda ni la orden de embargo que un juez dictó en su contra.
Aquí está lo importante para su bolsillo: cuando presenta la renuncia, su empresa está obligada a retener dinero de la liquidación final. No es una opción del empleador. Es un mandato legal. Si la empresa se niega a hacerlo, incurre en sanciones severas porque actúa como auxiliar de la justicia. El dinero retenido debe ir directamente a la cuenta que el juzgado indique.
Ahora bien, la ley no permite que retengan todo su dinero. Hay límites claros. Para deudas generales (tarjetas de crédito, préstamos bancarios), solo pueden embargar la quinta parte de lo que usted gane por encima del salario mínimo. Eso significa que si gana 1.3 millones mensuales, el mínimo son 1.3 millones que está protegido. De los 0 pesos adicionales, solo se retiene una quinta parte. Pero si la deuda es por alimentos o cooperativas, los límites suben hasta el 50 por ciento, incluso tocando el salario mínimo.
Lo que muchos desconocen es que el embargo no desaparece cuando deja de trabajar. Si consigue empleo nuevo, el acreedor puede solicitar que la medida se reactive en su nuevo puesto. Por eso es importante reportar el cambio de estado laboral. La deuda sigue existiendo y la perseguirá mientras no la pague.
El Código Sustantivo del Trabajo protege el salario mínimo legal como inembargable, pero esa protección tiene límites. Si tiene una orden de embargo encima, la realidad es que seguirá pagando aunque cambie de trabajo. La única forma de acabar con esto es cancelar la deuda o llegar a un acuerdo con el acreedor antes de renunciar.
Fuente original: El Tiempo - Economía