Senado aprueba reforma para proteger adultos mayores y controlar gastos de gobiernos locales

El Senado aprobó una reforma impulsada por la senadora Karina Espinosa que busca mejorar la atención a adultos mayores en Colombia mediante reglas más estrictas en el uso de recursos públicos. La ley endurece las penas por abandono y maltrato hacia personas mayores, y obliga a gobernadores y alcaldes a responder por cómo gastan el dinero destinado a este fin. El objetivo es que los fondos lleguen directamente a programas de bienestar como centros de atención y granjas para ancianos en zonas rurales.
El Senado de la República dio luz verde a una reforma legislativa que busca enfrentar un problema cada vez más grave en Colombia: el abandono, la pobreza y la violencia contra los adultos mayores. La iniciativa, promovida por la senadora Karina Espinosa, trae cambios concretos en cómo se gastan y controlan los recursos públicos destinados a esta población vulnerable.
El corazón de la reforma está en lo que se conoce como la "estampilla para el bienestar del adulto mayor", un recaudo que municipios y departamentos pueden seguir usando, pero con una diferencia clave: ya no podrán dispersar el dinero en otros gastos. Todo deberá ir directamente a programas específicos como Centros de Bienestar del Anciano, Centros Vida, y nuevos modelos como las Granjas para Adultos Mayores pensadas para zonas rurales y semiurbanas. Estos espacios ofrecerían albergue, alimentación, actividades productivas y espacios para el entretenimiento en condiciones dignas.
La reforma también endurece las consecuencias legales para quienes abandonen o maltraten a una persona mayor. Quienes incurran en abandono podrían enfrentar entre cuatro y ocho años de cárcel, además de multas económicas, especialmente en casos de violencia intrafamiliar.
Un cambio importante es que ahora gobernadores y alcaldes serán personalmente responsables de cómo gasten ese dinero. Si los recursos se pierden o se usan mal, las autoridades locales deberán responder por ello. Esto introduce un mayor control sobre la gestión pública en los territorios.
Desde el punto de vista del bolsillo público, la reforma busca usar mejor cada peso que se invierte. Al concentrar recursos en programas con impacto real, se evita la dispersión de dinero. Además, si se previene el abandono y el deterioro de la salud de los adultos mayores, se reducen gastos futuros en urgencias hospitalarias y asistencia de emergencia. Es decir, invertir bien ahora en prevención evita gastos mucho mayores después.
La senadora Espinosa expresó que "nos duele la situación de la población mayor, el abandono en el que muchas veces se encuentra y la indiferencia con la que durante años se le ha tratado. Nuestros adultos mayores merecen más cuidado, más dignidad y más respuestas reales. Esta ley es para ellos, para que los recursos lleguen donde de verdad hacen falta".
Aunque la reforma aún debe completar su trámite legislativo, si se aprueba en su totalidad podría beneficiar a cientos de miles de adultos mayores en situación de vulnerabilidad. Colombia, como el resto de América Latina, enfrenta un envejecimiento poblacional cada vez mayor, y una ley como esta busca que el país esté mejor preparado para enfrentar ese desafío.
Fuente original: Portafolio - Economía