Santa Verónica empieza a respirar: así avanza la recuperación de la playa del Atlántico

Tres meses después de iniciadas las obras en Santa Verónica, la playa ya muestra señales visibles de recuperación frente a la erosión que la había devastado durante años. El proyecto de 71 mil millones de pesos incluye tres espolones estratégicos y un relleno hidráulico para recuperar 80 mil metros cuadrados de arena. En las próximas fases se intensificarán los trabajos de compactación y modelación, con la expectativa de entregar una playa funcional durante 2026.
Tres meses después de que las máquinas comenzaron a trabajar, Santa Verónica empieza a mostrar otra cara. Donde hace poco el mar golpeaba implacable contra las cabañas y devoraba cada centímetro de arena, ahora se extiende una franja más amplia de playa, más ordenada, como si el litoral estuviera recuperando el aire que le habían quitado los años de erosión. Las imágenes más recientes muestran la transformación: conos naranjas marcan la zona de intervención junto a la línea de cocoteros, y se ven huellas frescas de maquinaria sobre superficies que hace poco estaban bajo el oleaje.
El proyecto que está cambiando el paisaje no es cosa menor. Comenzó entre finales de octubre y noviembre de 2025 con una visión ambiciosa: estabilizar 2,1 kilómetros de litoral y recuperar alrededor de 80 mil metros cuadrados de playa usando tres espolones estratégicos y un proceso de relleno hidráulico a gran escala. El presupuesto ronda los 71 mil millones de pesos, financiados con recursos departamentales, y cuenta con la asesoría del Instituto de Hidráulica de Cantabria, un referente internacional en estudios de oleaje y transporte de sedimentos. Esa presencia técnica extranjera es importante porque garantiza que lo que se ve hoy no sea un arreglo temporal, sino el cimiento de una playa estable en el tiempo.
Los espolones funcionan como intermediarios entre la fuerza del mar y la arena. Construidos con roca dura traída desde Ciénaga, cada uno tiene una sección de anclaje, un cuerpo intermedio y una punta que enfrenta directamente el oleaje. Su labor es interrumpir parcialmente la corriente litoral que arrasaba la arena y disipar la energía del mar, permitiendo que los sedimentos se depositen y formen nuevas superficies de playa. Es un cambio en la ecuación: en lugar de que el mar se lleve, ahora el mar deja.
Paralelo a esto funciona el relleno hidráulico, una técnica que aporta arena con características similares a la original para ampliar la playa y reforzar su estabilidad. Las próximas fases intensificarán este trabajo, con procesos de compactación, modelación del perfil costero y terminación de estructuras que consolidarán lo avanzado. En enero se reportaba que el proyecto alcanzaba el 19 por ciento de ejecución general, con el primer espolón al 70 por ciento y el segundo al 24 por ciento.
Durante años, la erosión costera fue una pesadilla para Santa Verónica. El retroceso del borde litoral dejó viviendas, restaurantes, vías y escuelas náuticas expuestas de manera crítica, generando pérdidas económicas y angustia en las familias que dependen de la zona. La emergencia fue tanta que en 2025 las autoridades tuvieron que solicitar autorizaciones para intervenciones urgentes, incluso antes de contar con la licencia ambiental definitiva. Hoy, esos primeros resultados visibles ya están generando esperanza en la comunidad.
Caseteros, operadores turísticos y familias que viven del comercio costero ven con expectativa cómo comienza a recuperarse lo que parecía irrecuperable. El paisaje que cambió en los próximos meses traerá nuevas fases de trabajo intenso, pero la meta es clara: entregar durante 2026 una franja de playa más amplia, segura y funcional que devuelva a Santa Verónica su valor turístico y su equilibrio. Los deportistas que practicaban surf y kitesurf empiezan a mirar de nuevo hacia la costa. Algo está cambiando en Santa Verónica, y después de tanto tiempo bajo el asedio del mar, ese cambio se siente como una segunda oportunidad.
Fuente original: El Tiempo - Colombia
