Santa Marta celebra la Semana del Océano con limpiezas, liberación de tortugas y control del pez león
Entre el 1 y 8 de junio, Santa Marta vivirá una semana dedicada a la conservación marina con actividades gratuitas y abiertas al público. La agenda incluye liberaciones de tortugas marinas, jornadas de limpieza de playas y concursos artísticos liderados por la Fundación 100 Caribe, Corpamag y el Centro de Vida Marina. Además, la Copa del Pez León busca controlar esta especie invasora que amenaza los arrecifes coralinos del Caribe colombiano.
Santa Marta se está preparando para vivir una nueva edición de la Semana del Océano, una iniciativa que convocará a ambientalistas, instituciones educativas, pescadores, buzos y ciudadanía en general alrededor de la conservación de nuestros ecosistemas marino-costeros. Del 1 al 8 de junio, la ciudad ofrecerá una programación completamente gratuita con actividades que van desde liberaciones de tortugas marinas hasta jornadas de limpieza de playas, concursos artísticos y experiencias educativas en el Centro de Vida Marina.
La invitación a participar fue hecha por Silvana Ossa Narváez, quien ostenta el título de virreina nacional del mar de los 500 años, y Juan Pablo Barona, biólogo de la Fundación 100 Caribe. Ossa hizo un llamado directo a los ciudadanos para que se sumen al esfuerzo colectivo: "La tarea no la hacen unos cuantos; cada grano de arena que aporte cada ciudadano nos va a ayudar a hacer esta actividad mucho más visible y a ayudar a Santa Marta".
Uno de los eventos que abrirá la programación será la Copa del Pez León, una competencia que se realizará del 21 al 24 de mayo en su cuarta versión. Esta actividad tiene un propósito muy específico: controlar la población del pez león, una especie invasora que se ha convertido en una de las principales amenazas para los arrecifes coralinos del Caribe colombiano. La iniciativa es coordinada por la Fundación 100 Caribe, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena y el Centro de Vida Marina.
Más allá de solo extraer estos peces, la estrategia busca promover su consumo responsable. Según explica Barona, "No es un pez venenoso. Tiene toxinas en sus aletas como mecanismo de defensa, pero una vez retiradas puede consumirse sin ningún problema". De esta forma, el control de la especie invasora se combina con una alternativa de aprovechamiento que beneficia a las comunidades locales.
Fuente original: El Informador