Rodrigo Lara, el negociador que De la Espriella necesita para armar su coalición en el Congreso

Rodrigo Lara Restrepo fue designado ministro del Interior, la cartera clave para construir acuerdos legislativos en el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella. Con 20 años de trayectoria política, experiencia parlamentaria y reconocida capacidad negociadora, Lara deberá tejer alianzas con múltiples partidos para que el gobierno pueda sacar adelante su agenda. Su nombramiento ha sido bien recibido en el Congreso, donde es percibido como una persona "tranquila" y con buenos antecedentes de trabajo colaborativo.
De la Espriella no eligió al azar a Rodrigo Lara Restrepo para el Ministerio del Interior. En un cargo donde tanto importa la experiencia legislativa como la capacidad para construir acuerdos, el presidente electo necesitaba a alguien que supiera moverse en los pasillos del Congreso y que tuviera credibilidad con múltiples sectores políticos. Lara, con veinte años metido en política, cumple ese perfil. Aunque el video de su anuncio insistió en la palabra "nunca", Lara es todo menos una figura nueva en la arena política colombiana. Es lo que aquí llamamos un delfín que heredó la trascendencia de su padre, quien como ministro de Justicia se propuso acabar el narcotráfico y extraditar a los capos, decisión por la que Pablo Escobar lo asesinó.
La carrera de Lara mezcla formación académica seria, años en el Congreso, reveses electorales y una reputación bien ganada en el arte de negociar. Incluso presidió Cambio Radical entre 2015 y 2017, partido que ya anunció que hará parte de la coalición del nuevo gobierno. El actual ministro de la política, Armando Benedetti, fue de los primeros en felicitarlo públicamente. Los dos vienen de trabajar juntos en el Senado. En agosto de 2020 presentaron un proyecto para regular encuestas y sondeos políticos que, aunque no pasó tal cual, sirvió como base para la ley de encuestas aprobada el año pasado que endureció los controles durante procesos electorales.
La prueba de fuego para Lara llega de inmediato. De la Espriella llega al gobierno con una bancada propia diminuta: apenas cuatro senadores y una representante por Salvación Nacional, más dos representantes de Creemos. Con esos números, el nuevo ministro debe ser mago para construir mayorías en el Congreso. Tendrá que consolidar apoyo del Centro Democrático, buscar entendimientos con conservadores, liberales y La U, que respaldaron a De la Espriella aunque el presidente ha marcado distancia con ellos. En el Congreso lo ven como alguien accesible y tranquilo, incluso algunos independientes valoran su designación. Su historia con Cambio Radical podría abrirle puertas.
Después de que asesinaran a su padre en 1987, la familia Lara se exilió en Europa. Rodrigo regresó para estudiar Derecho en la Universidad Externado, graduándose en 2000, y luego volvió a Francia a ampliar su formación. Su primer intento electoral fue en 2006 cuando aspiró al Senado con 16.800 votos, insuficientes para ganar. Pero esa campaña lo llevó al gobierno de Álvaro Uribe, donde fue nombrado "zar anticorrupción", cargo desde el cual impulsó auditorías ciudadanas y promovió investigaciones sobre irregularidades en entidades estatales.
En ese tiempo como funcionario de Uribe, Lara cuestionó privatizaciones de empresas públicas y lideró acciones para que organismos internacionales no siguieran intermediando en procesos de contratación. Su permanencia en ese cargo terminó abruptamente en 2007 cuando presentó su renuncia argumentando "razones personales y familiares", aunque su salida coincidió con la publicación de un informe que retomaba versiones sobre vínculos de la familia Uribe con el narcotráfico.
Ese mismo año llegó al Senado en curul que quedó vacante. En el Congreso construyó buena parte de su identidad política. Intentó reelección en 2010 pero no pasó. En 2014 volvió como representante a la Cámara por Bogotá con Cambio Radical, sacando más de 106.000 votos. Entre 2017 y 2018 presidió la Cámara de Representantes, desde donde impulsó debates sobre corrupción, transparencia y reforma política. Promovió la Ley de Trasplantes, que fortaleció la regulación del sistema nacional de donación de órganos y endureció sanciones contra el tráfico. También presentó proyectos para humanizar cobros del Icetex, proteger menores de publicidad comercial dirigida a ellos, y promover reforestación.
La suerte se torció en 2023 cuando intentó ser alcalde de Bogotá con la etiqueta de outsider, la misma que había usado De la Espriella. Sacó apenas 69.679 votos, el 2,28 por ciento. Dos años después, en 2025, el Consejo de Estado anuló la personería jurídica de Dignidad Liberal, el movimiento que impulsaba. Ahora, después de apostarle a De la Espriella, Lara tendrá que demostrar que sus habilidades negociadoras funcionan mejor en el Ministerio del Interior que en las urnas. Su tarea será ardua en un gabinete que promete ser diverso y en un Congreso donde De la Espriella no tiene los números para imponer su agenda sin hacer alianzas.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


