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Riohacha busca rescatar el teatro Aurora: un legado de 80 años en ruinas

Fuente: Diario del Norte

El icónico teatro Aurora de Riohacha, inaugurado en 1940, está en estado de deterioro hace décadas. Un conversatorio convocado por Aurora Gastro Bar reunió a ciudadanos e instituciones para plantear una estrategia real de recuperación. Aunque ya avanzan estudios arquitectónicos gracias a un mecanismo de obras por impuestos, la mayor preocupación ahora es quién administrará el teatro una vez restaurado y cómo garantizar su sostenimiento a largo plazo.

El teatro Aurora de Riohacha vuelve a ser centro de conversación, pero esta vez no solo para evocar nostalgia. Hace poco, Aurora Gastro Bar, liderada por Rubén Magdaniel, convocó un encuentro ciudadano que buscaba ir más allá de los románticos recuerdos sobre este escenario cultural. El objetivo era concreto: plantear desde la sociedad y las instituciones una ruta real para devolverle vida a este edificio que representa el esplendor de otra época.

El teatro Aurora abrió sus puertas el 2 de febrero de 1940 como regalo del empresariado local a una ciudad que respiraba progreso. En ese entonces, Riohacha era puerto y faro, punto de encuentro comercial y cultural con Venezuela, el Caribe, Europa y Estados Unidos. El intercambio fronterizo y marino movía la ciudad. Hoy, 80 años después, el teatro es solo una sombra de eso que fue: una pintura decadente, testigo silencioso de tiempos mejores.

Desde el año 2001, cuando el cónsul de Venezuela de la época, Luis Hernández Lares, entusiasmó a un grupo de ciudadanos, comenzó una travesía de restauración desde la sociedad civil. Se creó la Fundación Teatro Aurora de Riohacha, que lleva más de veinte años custodiando cada esfuerzo por rescatar el edificio. En 2004, el Concejo Municipal logró declararlo bien de utilidad pública, lo que permitió que la Gobernación lo adquiriera en 2007. Desde entonces, sin embargo, la administración distrital ha mostrado poco interés en asumir los desafíos que implica una restauración de esta envergadura.

La buena noticia es que gracias a un mecanismo de obras por impuestos y la intervención de Enlaza, empresa de energía de Bogotá, ya avanzan los estudios arquitectónicos, eléctricos y acústicos necesarios. Pero esto solo es el comienzo. Para poner el teatro a funcionar de nuevo se requiere pensar en lo que viene después: cómo manejar el tráfico de 200 vehículos aproximadamente que generaría un aforo de 600 a 700 personas, cómo integrar el teatro a la plazoleta del parque para evitar aglomeraciones peligrosas en los andenes.

El nudo de la cuestión, sin embargo, está en una pregunta que inquieta a todos los que participaron en el conversatorio: una vez restaurado, quién administra el teatro y cómo se sostiene. Las opiniones se dividen. La dirección de cultura departamental ha sido clara en reconocer que la administración departamental no está diseñada para administrar un teatro, y los fracasos en la gestión de otros espacios como la biblioteca departamental y el Centro Cultural respaldan esa preocupación.

Con una fecha tentativa de inauguración para el 2 de febrero de 2030, la ciudad no puede darse el lujo de que este proyecto termine siendo otro elefante blanco. La Fundación Teatro Aurora debe asumir un liderazgo responsable y transparente en la gestión futura del espacio. Solo así, caminando como lo decía Machado, es posible devolverle a Riohacha los mágicos arreboles que alguna vez brillaron desde las luminarias del Aurora.

Fuente original: Diario del Norte

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