Reino Unido en crisis: Starmer enfrenta presión creciente para renunciar tras debacle electoral

El primer ministro británico Keir Starmer atraviesa su peor momento político tras la derrota electoral de su partido en comicios locales, donde perdió casi 1.500 concejales. A esto se suma el escándalo por haber nombrado embajador a Peter Mandelson pese a sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein. Cuatro viceministros ya renunciaron presionando su dimisión, mientras casi 80 diputados laboristas piden que establezca una fecha para abandonar su cargo.
Keir Starmer, primer ministro británico, se encuentra en la encrucijada política más complicada de su gobierno. En las últimas horas, cuatro funcionarios de su gabinete presentaron sus renuncias de forma simultánea: la ministra de Víctimas de Violencia de Género Alex Davies-Jones, la de Vivienda y Comunidades Miatta Fahnbulleh, la de Salvaguardia y Violencia contra las Mujeres y Niñas Jess Phillips, y el viceministro de Sanidad Zubir Ahmed. Todos ellos enviaron un mensaje claro: presionan para que Starmer siga sus pasos y abandone el liderazgo del partido Laborista.
Lo que agrava la situación es que casi 80 diputados del Partido Laborista, representando distintas corrientes ideológicas internas, exigen que el primer ministro anuncie un calendario para su salida. Sin embargo, según las normas del partido, se necesitaría que 81 miembros respaldaran públicamente a un único candidato alternativo para convocar una elección de liderazgo, algo que aún no ha sucedido. Starmer insiste en que no renunciará, pero su autoridad está minada y su margen para gobernar es prácticamente nulo.
La crisis actual tiene dos orígenes claros. Primero, los resultados "desastrosos" en las elecciones locales y regionales de la semana pasada. El Partido Laborista perdió casi 1.500 concejales en Inglaterra y cedió el control del Senedd galés por primera vez en su historia. Los analistas advierten que si estos resultados se repitieran en las elecciones generales de 2029, significaría una expulsión aplastante del poder. Además, el partido populista de extrema derecha Reform UK ganó terreno considerable y se perfila como un rival formidable para los comicios nacionales.
El segundo factor es el escándalo Epstein-Mandelson. Starmer nombró a Peter Mandelson como embajador británico en Estados Unidos en diciembre de 2024, a pesar de que existían registros de sus vínculos con el fallecido magnate y pederasta Jeffrey Epstein. El escándalo obligó a destituir a Mandelson en 2025. Ante el Parlamento el 22 de abril, Starmer reconoció que "se había equivocado" en el nombramiento, pero culpó a los funcionarios de ocultar deliberadamente que Mandelson no había superado los controles de seguridad. Aunque el Parlamento rechazó abrir una investigación formal contra el primer ministro el 28 de abril, la derrota electoral avivó nuevamente las llamadas a su renuncia.
La prensa británica ya especula sobre sucesores potenciales. Nombres como Angela Rayner, ex viceprimera ministra de Starmer, el actual secretario de Salud Wes Streeting, y Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester y considerado muy popular, suenan como alternativas. También Ed Miliband, actual secretario de Energía, ha aparecido como candidato inesperado más de una década después de liderar al partido a la derrota en 2015. Miliband se ha posicionado como defensor de las energías renovables y las emisiones netas cero.
Lo que hace apenas semanas era una presión de algunos sectores se ha convertido en una presión coordinada desde adentro del propio Partido Laborista. Starmer se encuentra contra las cuerdas, con poco margen para implementar sus reformas en un contexto marcado por dificultades económicas y la guerra en Medio Oriente. La pregunta ahora es si logrará resistir la embestida o si finalmente cederá a la presión interna.
Fuente original: France 24 - Europa



