ÚltimasNoticias Colombia

Salud y Bienestar

Recuperar peso tras una dieta no es debilidad: así funciona el cuerpo para sabotearte

Fuente: El Tiempo - Salud
Recuperar peso tras una dieta no es debilidad: así funciona el cuerpo para sabotearte
Imagen: El Tiempo - Salud Ver artículo original

Investigadores del Imperial College London descubrieron que después de bajar de peso, el cuerpo activa cambios biológicos que favorecen la reganancia. La Asociación Colombiana de Endocrinología explica que el efecto rebote responde a mecanismos de defensa del organismo, no a falta de disciplina. Especialistas advierten que dietas sin supervisión médica y planes extremos aumentan el riesgo de recuperar el peso, y que la obesidad debe tratarse como enfermedad crónica con seguimiento a largo plazo.

Cuando se acerca el Día Mundial de la Obesidad, el 4 de marzo, vuelve a la conversación uno de los desafíos más grandes de la salud pública: no solo lograr que alguien pierda peso, sino evitar que lo recupere después. Un estudio reciente del Imperial College London reveló algo importante sobre el llamado "efecto rebote": después de adelgazar, el cuerpo desarrolla cambios biológicos duraderos en el tejido graso que facilitan recuperar esos kilos perdidos. Esto explica por qué muchas personas experimentan una rápida reganancia tras dietas o tratamientos para adelgazar.

Lejos de ser un asunto de disciplina o voluntad, el fenómeno responde a mecanismos de defensa del organismo. Cuando se detecta una reducción significativa de las reservas de energía, el cuerpo tiende a restablecer el peso anterior. La Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo ha reiterado que la obesidad debe ser entendida como lo que realmente es: una enfermedad crónica, metabólica y hormonal, no un asunto estético o de fuerza de voluntad. Para la asociación, estos hallazgos refuerzan la necesidad de un abordaje integral e integral, liderado por un endocrinólogo, que vaya más allá de la pérdida inicial de peso y se oriente a prevenir el efecto rebote y reducir complicaciones a largo plazo.

Según el doctor John Duque, endocrinólogo y miembro de la Asociación, en consulta es frecuente encontrar pacientes que intentaron bajar de peso mediante dietas de moda como el ayuno intermitente, planes extremadamente bajos en calorías o la dieta cetogénica, casi siempre sin supervisión profesional. El médico explica que "a corto plazo pueden generar resultados visibles, pero cuando no existe un abordaje médico integral, el organismo activa mecanismos de adaptación metabólica que aumentan el apetito, reducen el gasto energético y favorecen la recuperación del peso perdido". Duque enfatiza que la obesidad no se corrige únicamente restringiendo calorías. Requiere identificar alteraciones hormonales, preservar la masa muscular, tratar las comorbilidades (otras enfermedades asociadas) y definir un plan de mantenimiento a largo plazo. "De lo contrario, el rebote no es la excepción, es la regla", advierte.

Después de perder peso significativamente, el cuerpo disminuye el gasto de energía, incrementa las señales de hambre y reduce las de saciedad, intentando volver a su estado anterior. El tejido graso conserva cambios que facilitan esta recuperación si no existe un seguimiento adecuado. Por eso la reganancia es frecuente cuando se abandonan dietas restrictivas o se suspenden tratamientos sin un plan estructurado de mantenimiento.

La actividad física regular juega un papel central en prevenir el efecto rebote, no solo durante el adelgazamiento sino especialmente después. El ejercicio de fuerza y resistencia contribuye a preservar la masa muscular durante el tratamiento, sostiene el gasto energético y mejora la sensibilidad a la insulina, factores clave para disminuir el riesgo de recuperar el peso con el tiempo. Duque añade que en la práctica clínica la pérdida de peso no puede abordarse de forma aislada ni improvisada. Debe hacer parte de una estrategia integral que incluya la evaluación de comorbilidades como resistencia a la insulina, dislipidemias (alteraciones en las grasas de la sangre) o alteraciones tiroideas; acompañamiento nutricional personalizado; actividad física orientada a preservar la masa muscular y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico supervisado.

El especialista explica que "la obesidad no es simplemente un balance entre calorías que entran y salen; intervienen señales hormonales y metabólicas como la leptina, la grelina y la insulina, que regulan el apetito y el almacenamiento de grasa". Un endocrinólogo no solo prescribe tratamientos, sino que evalúa de manera integral al paciente, mide su composición corporal, interpreta sus riesgos y ajusta el plan terapéutico de forma individualizada, algo que contrasta con las estrategias que suelen viralizarse en redes sociales sin respaldo científico.

Para la Asociación Colombiana de Endocrinología, la obesidad es una enfermedad compleja que afecta múltiples órganos y sistemas. Por eso, cualquier proceso de pérdida de peso debe enfocarse en beneficios sostenibles en salud y en la reducción de riesgos a largo plazo, más allá de resultados rápidos o cambios temporales en la balanza. Comprender que el efecto rebote es una respuesta fisiológica y no un fracaso personal resulta clave para transformar la conversación pública sobre la obesidad y asumirla como la enfermedad crónica que es, exigiendo seguimiento médico continuo, ajustes terapéuticos y acompañamiento especializado a largo plazo.

Fuente original: El Tiempo - Salud

Noticias relacionadas