Quintero llega a la Supersalud con orden de ser "radical e implacable" con todas las EPS

Daniel Quintero fue nombrado superintendente Nacional de Salud el 23 de abril pese a críticas de expertos y políticos. Asegura que el presidente Petro le ordenó ser "radical e implacable con todas las EPS" y anuncia una estrategia tecnológica llamada "Supercazador" para rastrear recursos y detectar corrupción. Su enfoque inmediato será garantizar la entrega de medicamentos a poblaciones vulnerables, especialmente niños con enfermedades crónicas, y advierte que intervendrá cualquier EPS que niegue medicinas.
El sistema de salud colombiano atraviesa una de sus peores crisis en años. Con siete aseguradoras bajo intervención que concentran 23 millones de afiliados y Nueva EPS, la más grande del país, en un limbo jurídico después de que su intervención venciera el 3 de abril, el Gobierno decidió nombrar a Daniel Quintero como nuevo superintendente Nacional de Salud mediante decreto el 23 de abril. La decisión generó rechazo inmediato desde múltiples sectores: desde la oposición hasta funcionarios del propio oficialismo, expertos en salud, gremios médicos y defensores de pacientes cuestionaron la idoneidad del exalcalde de Medellín para ocupar este cargo de control estatal.
A pesar de la tormenta de críticas, Quintero llegó con una agenda clara y respaldada directamente por el presidente Gustavo Petro. En entrevista con EL TIEMPO, el nuevo superintendente confirmó que recibió instrucciones explícitas: "Ser radical e implacable con todas las EPS". Esta orden aplica tanto para las aseguradoras bajo intervención como para las que operan de forma privada o pública. Para cumplirla, anuncia el despliegue de una estrategia tecnológica que denomina "Supercazador", diseñada para rastrear recursos, cruzar datos e identificar desvíos de dinero en el sistema. "Vamos a meternos en las sombras de lo que está pasando, sean interventores o sean gerentes o presidentes de EPS", afirmó Quintero.
El enfoque inmediato de su gestión será garantizar la entrega de medicamentos a poblaciones vulnerables, particularmente niños con enfermedades crónicas o de alto costo. Quintero identifica un problema estructural en el sistema: "A las EPS les conviene espaciar los pagos a las IPS y también hay un incentivo a no dar tratamientos, a no dar medicinas". Su mensaje es contundente: "EPS que se me salga de ese camino, pues va a recibir sin ninguna duda mi intervención". Ya ha ordenado investigaciones contra aseguradoras que nieguen medicamentos y ha citado de inmediato a todos los interventores para impartir instrucciones sobre este asunto.
Quintero responde a quienes cuestionan su falta de formación médica afirmando que su rol no es clínico sino de control estatal. "La Supersalud no es un cargo clínico; es un cargo de control, inspección y vigilancia del Estado", argumenta. Destaca su experiencia como especialista en finanzas, maestría en administración de negocios y su paso como alcalde de Medellín durante la pandemia. Subraya también que su independencia respecto del sector es una fortaleza: "Me permite independencia para tomar decisiones y enfrentar a los carteles del sistema".
Reconoce el nerviosismo en el sector y lo justifica parcialmente: "En parte pueden tener razón en ese nerviosismo, porque yo soy de tomar decisiones. Yo no vine a simplemente calentar una silla; vine a que se arregle el sistema de salud". Explica que durante la pandemia en Medellín enfrentó presión de las EPS para no construir hospitales ni expandir camas de cuidados intensivos por razones financieras. Sostiene que de haber seguido esas recomendaciones, hubieran muerto miles de personas más. Para él, el problema no es malicia sino "un modelo que creó incentivos perversos" que los actores del sistema terminan siguiendo.
Con respecto a Nueva EPS y su nuevo interventor Jorge Iván Ospina, Quintero exige cuentas claras y estados financieros en dos meses, además de un plan de choque contra las tutelas judiciales (acciones donde pacientes demandan para obtener servicios negados) y peticiones sin responder. Reconoce que su nombramiento ha generado críticas incluso desde sectores oficialistas, como la del director de la UNGRD, pero descarta estas como "cortinas de humo". Afirma que la salud no debe ser asunto de izquierda o derecha y que trabajará para que todos los colombianos reciban atención, independientemente de su orientación política.
Fuente original: El Tiempo - Salud