"Quieren dejar la salud lo peor posible antes de irse": alerta directora de fundación de leucemia

La presidenta de la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma advierte que los últimos decretos del Gobierno agravaron la crisis sanitaria en lugar de resolverla. Un estudio de la fundación reveló que ocho de cada diez niños con cáncer tuvieron dificultades para acceder a servicios de salud, con esperas de hasta 120 días para medicamentos. Méndez asegura que el sistema no resistirá otro período de cuatro años en estas condiciones y que es necesario un plan de choque urgente.
Mientras el Gobierno de Gustavo Petro llega a sus últimos meses, las decisiones que ha tomado en materia de salud siguen dejando un rastro de incertidumbre y dolor en el país. Un decreto que obligaría a millones de afiliados a migrar hacia Nueva EPS, sumado a la amenaza de liquidar entidades promotoras de salud que estén "quebradas", han profundizado la crisis que ya vive el sector. En medio de esto, sigue creciendo la lista de pacientes que pierden la vida por falta de atención y medicamentos.
El caso más reciente es el de Jeisson Pinzón, un joven que padecía leucemia linfoblástica aguda. Su muerte reavivó la conversación sobre una situación que ya es insostenible. Por eso el medio EL COLOMBIANO conversó con Yolima Méndez, presidenta de la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma, quien no esconde su preocupación por lo que está pasando y por lo que vendrá.
Méndez fue clara en su diagnóstico: "Es un balance muy negativo porque pues ninguna de esas propuestas y medidas que se proponen solucionan los graves problemas que están viviendo los pacientes hoy frente a su atención en salud. Al contrario, desde nuestra perspectiva agravan esos problemas y generan más incertidumbre de la que han vivido en estos últimos cuatro años". Lo que más la preocupa es la liquidación de EPS y el traslado masivo de usuarios a Nueva EPS. Para ella, "Es una medida catastrófica. Condena a los pacientes para la peor atención posible en Colombia, que es la que está brindando hoy día esa EPS, que no está garantizando el acceso, la oportunidad ni la continuidad de tratamientos".
Los números que tiene la fundación son devastadores. En una encuesta realizada entre junio y agosto del año pasado a 244 padres de familia, encontraron que ocho de cada diez niños había tenido por lo menos una dificultad para acceder a servicios de salud. Aún más preocupante: el 39 por ciento de estos menores enfrentó problemas para conseguir medicamentos. El tiempo promedio para acceder a esos fármacos fue de 42 días y medio, con casos que llegaron hasta 120 días. Para enfermedades como la leucemia y los linfomas, que avanzan rápidamente, estos tiempos son criminales.
La mayoría de esos niños estaban afiliados a EPS intervenidas por el Gobierno, particularmente a Nueva EPS. Cuando Méndez evalúa las intervenciones gubernamentales, su veredicto es contundente: "Han sido nefastas. Las intervenciones se hacen bajo el supuesto de mejorar la gestión y los indicadores de las EPS, pero en este caso eso no ha ocurrido. Al contrario, esas intervenciones lo que nos han demostrado es que han oscurecido más ese panorama financiero de las EPS y han empeorado la atención de cara a los usuarios".
Sobre lo que sintió al observar los últimos movimientos del Gobierno, Méndez fue brutalmente honesta: "Es un sistema que está colapsado y que quieren llevar definitivamente a dejarlo lo peor posible antes de irse. Es la sensación que tengo". También advirtió algo preocupante: el país no resistiría otros cuatro años en estas condiciones. Para ella, "Yo creo que no y por eso todos tenemos que ponernos la mano en el corazón y realmente ver qué es lo que el país necesita y cuál es el cambio que necesitamos. ¿Queremos más de esto o queremos un cambio que nos permita pensar en la reconstrucción de nuestro sistema de salud? Que nos va a tocar recogerlo a pedacitos, sí. Qué triste, pero creo que acá hay gente muy capaz, con una gran capacidad técnica y con mucha experiencia que tienen toda la voluntad y todo el interés de trabajar en esa reconstrucción".
Méndez describió lo que enfrenta el siguiente Gobierno como si tuviera que atender a un paciente en cuidados intensivos. Dice que necesita "un plan de choque, con uno que permita rápidamente desentrabar los procesos para los más críticos". Y es que detrás de todas las cifras y los decretos hay historias como la de Jeisson: personas sufriendo, familias desesperadas, y un dolor que las estadísticas no logran capturar completamente. Por eso Méndez lo llama lo que realmente es: "la crisis humanitaria más grande y sin precedentes en el país".
Fuente original: El Colombiano - Colombia


