Quema controlada se descontroló en Ciudad Bolívar y destruyó 700 árboles de café
Una quema que debía ser controlada terminó en emergencia en la finca La Selva de Ciudad Bolívar el 21 de abril. Los fuertes vientos propagaron el fuego a predios vecinos, afectando cientos de matas de café. Bomberos y trabajadores locales tardaron tres horas en apagar las llamas, sin reportar heridos. Las autoridades advirtieron sobre los riesgos de estas prácticas sin supervisión.
Lo que comenzó como una quema controlada terminó siendo una pesadilla para los cafeteros de Ciudad Bolívar. El martes 21 de abril, hacia las seis de la tarde, el fuego se salió de las manos en la finca La Selva cuando los vientos fuertes de la zona empezaron a expandir las llamas sin control. La comunidad fue la primera en darse cuenta del problema y alertar a las autoridades de que la situación se estaba complicando rápidamente.
El incendio no respetó límites. Las llamas saltaron hacia la finca vecina El Botón, poniendo en riesgo una extensión mayor de terreno en esa zona cafetera del suroeste antioqueño. Lo que pudo haber sido un día normal en el campo se convirtió en una carrera contra el tiempo para evitar que el fuego consumiera más cultivos.
Cuando llegaron los refuerzos, la cosa estaba seria. Alrededor de 13 bomberos del Cuerpo de Bomberos de Ciudad Bolívar se sumaron a unos 18 trabajadores de las fincas afectadas y predios cercanos. Todos trabajaron durante casi tres horas hasta que lograron controlar las llamas hacia las nueve de la noche. El balance fue duro: aproximadamente 700 matas de café destruidas, aunque gracias a Dios no hubo personas lesionadas.
Este incidente reabre la conversación sobre unas prácticas que, aunque son comunes en la región, siguen siendo peligrosas. Las autoridades aprovecharon para reiterarle a los productores que cualquier quema debe ser informada previamente a los organismos de gestión del riesgo o directamente a los bomberos. De esa manera, estos organismos pueden dar acompañamiento y evitar que situaciones como la de la finca La Selva se repitan. La recomendación es clara: sin supervisión profesional, el fuego en el campo es una ruleta rusa que nadie debería jugar.
Fuente original: Hora 13 Noticias


