¿Qué sigue si Cepeda llega a la presidencia? La izquierda apunta a continuar el proyecto de Petro

Iván Cepeda lidera las encuestas como candidato presidencial del gobierno progresista, mientras la oposición lo cuestiona duramente. A pesar de las críticas, Petro mantiene aprobación cercana al 50% entre los colombianos. Los analistas señalan que la derecha no ha logrado contrarrestar efectivamente el apoyo que genera el gobierno entre los sectores vulnerables del país.
Cuando Gustavo Petro llegó a Palacio de Nariño hace casi cuatro años, cambió algo fundamental en la política colombiana. Por primera vez, un exguerrillero ocupaba el cargo más importante del país después de ganar unas elecciones reñidas. Dos siglos de dominación de las élites tradicionales se resquebrajaban. Aquellas mismas élites que se disputaban el poder entre sí pero jamás lo cedían a otros.
El experimento de integrar a sectores tradicionales en el gobierno duró poco. La oposición levantó una barrera infranqueable contra casi todas las iniciativas reformistas del mandatario. Las acusaciones no cesan: que si es inepto, que si es antidemocrático, que quiere eternizarse en el cargo. Algunos van más lejos y aseguran que la política de Paz Total fracasó, que el narcotráfico crece, que la violencia en los territorios se descontrola. La narrativa opositora es contundente: Petro es un peligro para Colombia, comparable con Venezuela.
Sin embargo, la realidad que muestran los números es otra. Las encuestas dan a Petro una aceptación que ronda el 50%. Y su heredero político, Iván Cepeda, se mantiene en el primer lugar de las preferencias desde que la carrera presidencial se intensificó hace meses. Lejos de desmoronarse por los insultos constantes que llueven desde la derecha, Cepeda trabaja decidido por lograr un triunfo en primera vuelta.
Los analistas que observan el panorama político tienen una conclusión incómoda para la oposición: la derecha no ha sido inteligente estratégicamente. Su error fue no comprender que la verdadera fortaleza de Petro está en haber puesto la atención en las mayorías vulnerables de Colombia. Esa gente que durante décadas estuvo invisible en los discursos presidenciales ahora se siente escuchada, respetada, con presencia nacional.
Mientras la derecha quiere borrar a Petro del mapa político, esas mismas mayorías parecen estar dispuestas a continuar buscando dignificación a través de Cepeda. El interrogante que flota en el aire es qué puede ocurrir en un país donde la izquierda logre consolidar su proyecto en una segunda administración consecutiva.
Fuente original: El Isleño



