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Putin cancela desfile militar por miedo a drones: la vulnerabilidad que expone a Rusia

Fuente: France 24 - Europa
Putin cancela desfile militar por miedo a drones: la vulnerabilidad que expone a Rusia
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Por primera vez en casi dos décadas, Rusia celebrará el 9 de mayo sin tanques ni misiles en la Plaza Roja. El Kremlin argumenta razones de seguridad ante amenazas de ataques con drones ucranianos, pero analistas ven en esta decisión un reflejo de debilidad militar, desgaste económico y paranoia del gobierno. El contraste es dramático: hace un año Putin desfilaba con misiles y recibía a líderes mundiales; ahora teme que su propio espectáculo se convierta en blanco.

Hace exactamente un año, Vladimir Putin presidió una ceremonia de poder en toda regla. Era el 9 de mayo de 2025, los 80 años del triunfo soviético sobre la Alemania nazi, y Moscú exhibía sus mejores galas marciales: más de 11.000 soldados, tanques T-90, misiles Iskander y hasta drones surcaban la Plaza Roja. El presidente chino Xi Jinping, el brasileño Lula y el egipcio al-Sissi observaban desde las tribunas. Era la foto que Putin quería proyectar: una Rusia todavía relevante, rodeada de aliados, inquebrantable.

Doce meses después, el cuadro ha cambiado por completo. El 29 de abril pasado, el Kremlin anunció que este 9 de mayo no habría desfile de máquinas de guerra. Ni vehículos blindados, ni misiles, ni academias militares. Solo soldados a pie y autoridades. La justificación oficial es la "amenaza terrorista" que representa Ucrania, específicamente el riesgo de ataques con drones. Las restricciones incluyen cortes de Internet móvil en Moscú y medidas de seguridad sin precedentes alrededor de Putin, quien observará desde una tribuna especial frente al mausoleo de Lenin.

No es paranoia sin fundamento. En mayo pasado, Ucrania intentó precisamente perturbar el desfile con ataques de drones contra Moscú. Rusia reportó haber destruido 32 aparatos en días previos a la ceremonia. El alcalde de la capital confirmó que la defensa antiaérea estuvo activa desde el jueves de ese año, usando misiles tierra-aire Pantsir para repeler incursiones. Pero el cambio radical en la estrategia de exhibición pública habla más de lo que el Kremlin admite.

Los críticos señalan que esta decisión expone grietas profundas. Abbas Gallyamov, antiguo redactor de discursos de Putin ahora clasificado como "agente extranjero" en Rusia, preguntó en redes sociales si el gobierno "tiene miedo de un motín" o si "todo el material se ha quemado en Ucrania". El presidente ucraniano Zelenski fue más directo: "No tienen medios para adquirir material militar y temen que los drones sobrevuelen la Plaza Roja. Es revelador. Demuestra que ya no son fuertes".

Los expertos ofrecen explicaciones que van más allá del pánico instantáneo. Natia Seskuria, del Royal United Services Institute, señala que hay consideraciones militares prácticas: preservar equipos valiosos, no exponer bajas del campo de batalla, evitar que Ucrania identifique sistemas que después podría atacar. Serguéi Erofeev, profesor de la Universidad de Rutgers, lo resume así: "Todo es cuestión de seguridad. Y el discurso de seguridad en Rusia hoy es la protección de una sola persona".

Hay algo más: la moral interna. Un experto militar anónimo citado por el Moscow Times advierte que un incidente durante el desfile con vehículos averiándose o bloqueándose en la plaza sería "catastróficamente" visible. John Foreman, exagregado de Defensa británico en Moscú, añade contexto político: "La situación es tensa: la moral está por los suelos, las dificultades económicas son importantes y los rusos tienen la sensación de que la guerra no tiene fin". Exhibir lujo marcial en ese clima podría provocar críticas internas.

Ruslan Leviev, del grupo investigativo Conflict Intelligence Team, identifica otro punto vulnerable: no es el desfile en sí, sino las zonas donde se preparan y almacenan los vehículos antes del evento, lejos de Moscú. "Sería mucho más fácil atacar esas zonas con drones o misiles", explicó. Así, la cancelación también busca proteger la retaguardia logística.

Lo cierto es que el 9 de mayo ha sido desde hace dos décadas la escenificación del renacimiento ruso bajo Putin. Tanques y misiles desfilaban como símbolos de poder recuperado. Pero desde la invasión de Ucrania en 2022, ese espectáculo se ha ido reduciendo: primero se canceló la demostración aérea, luego se sustituyeron sistemas modernos por modelos antiguos. Este año es el punto más bajo: solo soldados y discursos. Es una aceptación tácita de algo que Putin aún no puede decir en voz alta.

Fuente original: France 24 - Europa

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