Pueblos indígenas y comunidades sociales presentan su hoja de ruta para energía justa
Indígenas, afrodescendientes, campesinos y organizaciones sociales cerraron sus mesas de trabajo en la Conferencia sobre Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles con un documento conjunto que será presentado ante delegaciones de más de 50 países. El documento recoge visiones territoriales y propuestas para una transformación energética con enfoque social. Se definieron tres ejes fundamentales, el primero enfocado en transformación económica que incluye mecanismos de justicia, reparación y alternativas al extractivismo.
En la Primera Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, los pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, campesinas y organizaciones sociales cerraron un ciclo importante de diálogos. La Asamblea de los Pueblos, un espacio de participación pensado para que estas voces tuvieran lugar en la mesa global, concluyó con un documento conjunto que sistematiza todo lo que emergió desde los territorios durante estas jornadas de trabajo.
Lo que construyeron no es menor. Se trata de un documento que recoge propuestas concretas orientadas a una transformación energética que respete los territorios y las realidades de las comunidades que viven en ellos. Este será presentado ante delegaciones de más de 50 países, entre ministros y viceministros, en el segmento de Alto Nivel de la conferencia. Cada mesa de trabajo eligió voceros y voceras para llevar estas conclusiones ante la comunidad internacional, lo que marca un momento significativo en cómo gobiernos y comunidades pueden dialogar sobre decisiones energéticas globales.
Durante estas mesas, las organizaciones no gubernamentales definieron tres ejes fundamentales para avanzar hacia lo que llaman una transición energética justa y estructural. El primero de estos ejes se centra en la transformación económica. Aquí plantean algo que suena básico pero es radical: impulsar mecanismos de justicia y reparación para los territorios que históricamente han sido extraídos de sus recursos, fortalecer el financiamiento climático que llega a donde más se necesita, y promover la diversificación territorial como salida real a los modelos extractivistas que solo han generado dependencia y pobreza.
El documento, entonces, no es solo un grito de denuncia. Es una propuesta: que la transición energética no se haga de espaldas a quienes viven en los territorios, sino junto a ellos, reconociendo sus derechos y sus visiones sobre cómo debe transformarse la energía en sus regiones.
Fuente original: El Informador



