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Psiquiatra advierte: la polarización política está matando el diálogo democrático

Fuente: El Tiempo - Vida
Psiquiatra advierte: la polarización política está matando el diálogo democrático
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Un especialista español en psicología explica que el tribalismo humano se ha agudizado porque la política ha reemplazado el rol que antes tenía la religión como brújula moral e identitaria. Cuando percibimos que un grupo político diferente amenaza nuestros valores, nuestro cerebro deshumaniza al contrario y lo considera "malo", lo que hace imposible el diálogo. Sin capacidad de conversar con quienes piensan distinto, la democracia simplemente desaparece.

Cuando la política se convierte en una cuestión de identidad profunda y valores sagrados, el debate democrático entra en crisis. Así lo plantea Pablo Malo Ocejo, psiquiatra español especializado en psicología evolucionista, en una entrevista con La Nación donde analiza por qué la sociedad actual está tan polarizada y por qué resulta cada vez más difícil que ciudadanos con visiones políticas opuestas puedan simplemente hablar entre sí.

El experto explica que nuestro cerebro tiene una tendencia evolutiva al tribalismo. "Nuestra mente moral es tribal, y en el momento en que creemos que un grupo pone en peligro nuestra supervivencia, consideramos que todos los miembros de ese grupo son malvados", afirma. Esta característica biológica, que en otro tiempo sirvió para la supervivencia grupal, ahora se activa en conflictos políticos modernos. La moral, según Malo Ocejo, es fundamentalmente punitiva: necesita castigar a quienes considera transgresores, y cuando identifica a un grupo como amenaza, puede llegar incluso a deshumanizarlo, permitiendo justificar acciones que de otro modo serían impensables.

Lo más relevante es que las ideologías políticas han ocupado el espacio que antiguamente tenía la religión. "Las ideologías políticas han tomado el lugar que antes ocupaba la religión y están funcionando de brújula moral", explica Malo Ocejo. Los partidos políticos ahora actúan como sistemas de creencias totalizantes que dan identidad, valores y un sentido de pertenencia. Esto intensifica la polarización porque la política deja de ser simplemente una preferencia sobre cómo gobernar y se convierte en una expresión de quién somos como personas.

El problema llega al extremo cuando la conversación política se vuelve imposible. "Si no puedes hablar con tus rivales políticos, se acabó la democracia. La democracia es diálogo", asegura el psiquiatra. Cuando ambos bandos se consideran portadores de la verdad moral y ven al contrario como encarnación del mal, cualquier compromiso o entendimiento mutuo parece traición. En Latinoamérica, así como en Estados Unidos y España, esta dinámica se observa claramente: izquierda y derecha apenas logran coexistir como alternativas políticas legítimas.

El especialista también advierte sobre cómo la moralización de temas científicos o técnicos empeora la situación. Cuando la ideología invade campos como la medicina o la climatología, la verdad factual se ve subordinada a consideraciones morales de grupo. Esto impide resolver problemas prácticos que requerirían análisis técnico, no tribalismos morales.

La salida que propone Malo Ocejo pasa por desmoralizar deliberadamente ciertos temas políticos. Mientras algunas cuestiones como el aborto tienen legitimidad moral, otras como el cambio climático podrían abordarse desde una perspectiva técnica y cooperativa, como sucedió con la capa de ozono, sin convertirlas en batallas entre buenos y malos. Sin embargo, reconoce su propio pesimismo: tras ver cómo conflictos recientes reproducen patrones tribales ancestrales, duda de que las sociedades modernas logren escapar de esta trampa evolutiva que hemos accionado con nuestros sistemas políticos actuales.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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