Primer ministro libanés rechaza zona de amortiguación israelí y culpa a Hezbolá de la guerra

El primer ministro libanés Nawaf Salam aseguró en entrevista con France 24 que la ofensiva israelí fue "una guerra impuesta" a su país, pero reconoció que pudo haberse evitado sin el lanzamiento de cohetes de Hezbolá. El funcionario rechazó categóricamente la zona de amortiguación que Israel pretende establecer en el sur libanés, calificándola como violación de la soberanía. Sin embargo, indicó que Líbano sigue dispuesto a negociar con Israel para terminar el conflicto.
Desde Beirut, el primer ministro libanés Nawaf Salam dejó clara su posición en una entrevista reciente con France 24: Líbano no buscó este conflicto, pero tampoco puede ignorar quién lo provocó. El líder describió el enfrentamiento actual como "una guerra que nos fue impuesta" y fue directo al señalar la responsabilidad de las milicias regionales. Según Salam, su país "sin duda podría haberla evitado" si no fuera por el lanzamiento de cohetes de Hezbolá, disparados en represalia por la muerte del líder supremo iraní Ali Jamenei, en el contexto de la escalada regional que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel.
El primer ministro fue especialmente tajante al rechazar los planes de Israel respecto al territorio libanés. Calificó como inaceptable la zona de amortiguación que los israelíes buscan establecer en el sur del Líbano, asegurando que representa "una clara violación de la soberanía del país" y afecta "la integridad territorial del Líbano". Esta posición refleja la tensión diplomática que enfrenta el gobierno libanés: debe lidiar simultáneamente con las presiones de Israel, la presencia de Hezbolá en su territorio y la influencia regional de Irán.
A pesar de la dureza de sus críticas, Salam mantuvo la puerta abierta para un acuerdo. Confirmó que las negociaciones con Israel, mencionadas previamente por el presidente Joseph Aoun, permanecen "en la agenda" y que Líbano continúa "dispuesto a entablar negociaciones con Israel para poner fin a esta guerra". La declaración muestra el equilibrio delicado que intenta mantener el gobierno libanés: rechazar la imposición externa mientras busca una solución diplomática que proteja la soberanía nacional.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



