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Preocuparse de más no cambia lo que pasará: qué herramientas da la psicología

Fuente: El Tiempo - Salud
Preocuparse de más no cambia lo que pasará: qué herramientas da la psicología
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El psicólogo Daniel Bogiaizian, con más de 30 años estudiando la ansiedad, explica que la preocupación excesiva es un trastorno más común de lo que creemos, especialmente después de la pandemia. En su nuevo libro plantea que pensar más sobre algo no reduce la probabilidad de que ocurra, y propone técnicas prácticas como ejercicios de respiración, refocalización de la atención y control programado de la preocupación para mejorar la calidad de vida.

Aunque parezca contradictorio, ponerse a pensar obsesivamente sobre un problema no lo resuelve ni reduce las posibilidades de que suceda. Esta es una de las principales conclusiones del psicólogo Daniel Bogiaizian, quien lleva más de tres décadas trabajando con personas que viven atrapadas en ciclos de preocupación excesiva.

Bogiaizian comenzó su exploración en los años 90, cuando participaba en un programa radial de asesoramiento psicológico donde recibía llamadas de personas ansiosas. En esa época, casi no se hablaba de trastornos de ansiedad en su país. Decidió formarse en terapia cognitivo-conductual y viajó a Estados Unidos para estudiar con los principales referentes mundiales en el tema. Su experiencia lo llevó a fundar la Asociación Ayuda, que atiende exclusivamente trastornos de ansiedad desde hace 32 años, y luego participó en la creación de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad, donde fue presidente durante cuatro años.

En su reciente libro "Preocuparse de más", Bogiaizian aborda el trastorno de ansiedad generalizada (cuando la mente entra en un estado de alarma continuo sin razones que lo justifiquen) y ofrece herramientas prácticas. El experto explica que vivimos con creencias equivocadas sobre la preocupación: creemos que al preocuparnos nos preparamos mejor para el futuro. La realidad es que si no vamos a actuar sobre esa preocupación, lo único que conseguimos es alterar nuestro cuerpo y mente sin resultado alguno.

El primer paso para identificar si la preocupación es problemática es observar cuánto tiempo permanece en tu mente algo sobre lo cual no puedes hacer nada. Si ese tiempo es muy prolongado, ya estamos ante una preocupación excesiva. Bogiaizian es claro: "El pensar más sobre algo no cambia en nada la probabilidad de que ocurra o no". El segundo indicador es evaluar si pierdes la capacidad de diferenciar la importancia de las cosas: si un pinchazo de llanta te afecta igual que la enfermedad de un hijo, hay un problema.

El trastorno de ansiedad generalizada es más frecuente de lo que imaginamos. Tiene un componente hereditario significativo (aproximadamente 30 por ciento), pero también se alimenta de lo que aprendemos de nuestros padres en cómo reaccionaban ante la incertidumbre. El problema se ha agravado en los últimos años porque vivimos bajo niveles constantes de incertidumbre, y la sobreinformación de redes sociales no ayuda: "La sobreinformación que tenemos con las redes sociales y la inteligencia artificial no baja la incertidumbre, sino que la aumenta", señala Bogiaizian.

Para manejar la preocupación en lo cotidiano, el psicólogo propone varias técnicas prácticas. Una es tomar distancia de lo que produce tu mente: no todo merece tu atención ni es cierto. Puedes formularte preguntas críticas sobre si realmente tienes elementos que justifiquen sentirte tan mal. Otra herramienta es definir la preocupación en primera persona y tiempo presente, para ver qué acciones concretas tienes disponibles. Si te preocupa la guerra mundial, desde tu realidad podrías colaborar con una ONG. Si cuesta dejar de pensar en algo, técnicas de distracción natural (salir a comprar, pasear) o actividades desintoxicantes (deporte, películas cómicas) cambian el foco mental. También funciona asignar un horario específico para preocuparte: en lugar de hacerlo durante todo el día, dedicas 30 minutos a esa preocupación, la escribes y planteas acciones posibles. Para controlar la tensión física que genera la ansiedad, respiración consciente y pequeñas pausas en la mañana y tarde son efectivas.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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