Plantas desalinizadoras bajo fuego: la guerra en Medio Oriente amenaza el agua de millones

La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán está poniendo en riesgo la infraestructura hídrica crítica del Medio Oriente. Ya se han denunciado ataques contra plantas desalinizadoras en Irán, Bahrein e Irak, y los países del Golfo, que operan más de 400 de estas instalaciones, temen que se conviertan en objetivos militares. La consecuencia sería una crisis de agua en una región que ya sufre escasez severa de agua dulce natural.
Mientras la guerra en Medio Oriente escala, emerge una preocupación que golpea donde duele: el agua. En una región donde la naturaleza regaló petróleo pero escatimó fuentes de agua dulce, las plantas desalinizadoras se han convertido en la solución vital para millones de personas. Ahora, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, esa misma infraestructura se perfila como un objetivo militar potencial.
Los reportes de daños ya son una realidad. Se han denunciado ataques contra plantas desalinizadoras en Irán, Bahrein e Irak. No es paranoia: los países del Golfo, que dependen de más de 400 plantas desalinizadoras para sobrevivir, reconocen abiertamente el riesgo. Cuando la infraestructura que convierte agua salada en agua potable se vuelve vulnerable, el abastecimiento de un recurso elemental queda en jaque.
El drama es especialmente grave porque el Medio Oriente es una de las regiones con mayor escasez de agua dulce en el planeta. Sin desalinización, la crisis humanitaria sería inmediata. Un ataque coordinado o sostenido contra estas plantas no solo afectaría a un país: impactaría toda la región. Para Colombia y América Latina, aunque lejana, esta situación nos recuerda que los conflictos armados modernos no respetan sectores civiles ni necesidades básicas. La guerra ya no solo disputa territorio, sino también los recursos vitales que hacen posible la vida.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



