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Petro expide cinco decretos de emergencia: impuestos nuevos, contratación sin licitación y alivios rurales

Fuente: El Colombiano - Negocios
Petro expide cinco decretos de emergencia: impuestos nuevos, contratación sin licitación y alivios rurales
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El Gobierno expidió cinco decretos para recaudar cerca de $8 billones y atender las inundaciones en ocho departamentos del norte. Las medidas incluyen un impuesto temporal al patrimonio, alivios de deuda para agricultores y contratación directa sin licitación pública. Sin embargo, gremios económicos cuestionan si el dinero será suficiente y si realmente se destinará solo a la crisis o ayudará a tapar el déficit fiscal del Estado.

El Gobierno del presidente Gustavo Petro sacó del escritorio cinco decretos de emergencia para enfrentar los efectos devastadores de las inundaciones en Córdoba, Antioquia, La Guajira, Sucre, Bolívar, Cesar, Magdalena y Chocó. El plan promete recaudar alrededor de $8 billones mediante nuevos impuestos, flexibilización de reglas contractuales y medidas de alivio para el campo. La pregunta que hoy ronda a analistas y sectores productivos es una sola: ¿de verdad todo ese dinero irá a reparar los daños de la crisis climática?

El corazón del paquete es un impuesto temporal al patrimonio que golpeará con fuerza a empresas grandes y medianas. Todas aquellas con un patrimonio superior a $10.474 millones deberán pagar una tarifa del 0,5%, pero los bancos, aseguradoras y petroleras pagarán casi el triple: 1,6%. Según el Ministerio de Hacienda, esto afectará a más de 15.000 empresas y se recaudará en dos cuotas durante abril y mayo de 2026. El problema es que organismos como Anif, una asociación de bancos e instituciones financieras, calcula que el gravamen podría traer el triple del dinero estimado: unos $13,4 billones en lugar de $8 billones. Para la economía real, esto significaría que las empresas pasarían de pagar el 29,8% de sus ganancias en impuestos al 35,5%, un salto que expertos advierten podría espantar inversiones en un país que ya batalla por atraer capital fresco.

La Contraloría General lanzó un dato incómodo: el Fondo Nacional de Gestión del Riesgo tendría disponibles $2,69 billones para la emergencia. Entonces, ¿por qué el Gobierno necesita recaudar $8 billones más? Esa pregunta ha abierto un debate sobre si el dinero nuevo irá realmente a reparar escuelas dañadas e infraestructura quebrada, o si terminará lubricando las finanzas públicas del Estado, que hoy anda apretado de dinero.

Para los campesinos afectados, el Gobierno preparó un paquete de alivios. El decreto de emergencia ordena a los bancos reestructurar automáticamente (sin que el productor tenga que pedir nada) las deudas contraídas antes de la emergencia. Además, creó el Plan de Alivio a la Deuda Agropecuaria dirigido a pequeños productores con créditos en el Banco Agrario: podrán recibir un perdón de hasta $12 millones por persona para cancelar el 95% de su deuda, mientras que los procesos de cobro contra campesinos quedarán congelados por seis meses. Las inundaciones arrasaron más de 176.000 hectáreas de tierra productiva y pusieron en riesgo tanto la alimentación del país como la capacidad de pago del campo.

La contratación sin licititar también entró al juego. El decreto permite a las entidades públicas contratar directamente sin los trámites habituales de licitación pública y sin la Ley de Garantías (esa regla que restringe gasto antes de elecciones). Además, habilita ampliar contratos más allá del límite del 50% que normalmente permite la ley. Analistas ven con preocupación esta flexibilización porque ocurre en medio de un año electoral.

Para mantener a los estudiantes alimentados, el decreto autoriza que raciones del Programa de Alimentación Escolar se entreguen para preparar en casa si llega a suspenderse la presencialidad. Más de un millón de niños en zonas afectadas dependen de este programa, y si cierran las escuelas por daños, el riesgo de que queden sin comida es real.

Finalmente, las generadoras de energía hidroeléctrica y térmica que operan en cuencas dañadas deberán transferir un 2% adicional de sus ventas al Estado durante seis meses. Esto subiría el aporte de las hidroeléctricas del 6% al 8%, y de las térmicas del 4% al 6%. El sector eléctrico, representado por Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, advirtió que esto podría trasladarse a las facturas de los usuarios finales con un costo adicional cercano a $330.000 millones entre impuestos y transferencias ambientales.

Fuente original: El Colombiano - Negocios

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