Pescado en Semana Santa: claves para identificar uno fresco y evitar problemas de salud

Durante la Semana Santa, el consumo de pescado se dispara en Colombia y con él aumentan los riesgos de enfermedades por mala conservación. El Invima recomienda comprar en establecimientos reconocidos, revisar el olor, los ojos y las branquias antes de comprar, y mantener la cadena de frío en todo momento. El país consume cada vez más pescado, con un promedio de 11,4 kilogramos por persona en 2025.
Llega la Semana Santa y con ella el protagonismo del pescado en la mesa de miles de familias colombianas. Pero esta temporada de alta demanda también trae consigo un riesgo mayor de enfermedades si no se toman las precauciones necesarias en la compra, almacenamiento y preparación de estos productos.
Consciente de esto, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) ha sacado a la luz una serie de recomendaciones prácticas para consumidores y comerciantes. El propósito es claro: evitar que la festividad religiosa termine en dolores de cabeza, intoxicaciones o problemas estomacales por negligencia en las prácticas de manipulación de alimentos.
Lo primero es elegir bien dónde comprar. Debe ser en establecimientos reconocidos que respeten las normas sanitarias. Una vez allá, hay que verificar que el producto esté refrigerado o sobre hielo limpio. El olor es el primer indicador: debe ser suave, parecido al del mar, sin nada desagradable que huela a viejo o podrido. Los ojos del pescado cuentan la verdad: si brillan y están ligeramente saltones, es señal de frescura. Si los ves opacos o hundidos, mejor déjalo en el mostrador.
También revisa las branquias, que deben lucir rojas o rosadas y húmedas. La carne tiene que ser firme y recuperar su forma cuando la presionas con el dedo. Las escamas deben estar bien pegadas al cuerpo y la piel debe verse brillante. Si ves algo deslustrado o pegajoso, no es buena señal.
Una vez en casa, si no lo vas a cocinar de inmediato, lo mejor es congelarlo. Mantener la cadena de frío es fundamental para que las bacterias no se multipliquen. Al momento de prepararlo, lávate las manos antes y después de manipular el pescado, usa utensilios limpios y evita que crudos y cocidos se toquen. Cocina completamente el pescado y olvídate de consumirlo crudo si no tienes certeza total sobre su conservación.
Los colombianos consumen cada vez más pescado. Según cifras oficiales del sector agropecuario, en 2025 el promedio por persona llegó a los 11,4 kilogramos, un aumento importante comparado con una década atrás. El país tiene suerte con su diversidad pesquera: cuenta con más de 550 especies aptas para el consumo, entre agua dulce y marina. Así que no hay excusa para saltarse estas medidas de seguridad. Con cuidado, la Semana Santa puede ser una buena ocasión para disfrutar el pescado sin preocupaciones.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



