Perú destituye a su séptimo presidente en una década: escándalos terminan con José Jerí a dos meses de elecciones

El Congreso de Perú censuró al presidente José Jerí después de apenas cuatro meses en el cargo, sumándose así a una lista extraordinaria de siete presidentes en diez años. Los escándalos que lo acosaron, incluyendo reuniones no registradas con empresarios chinos y contrataciones estatales cuestionables, terminaron por costarle el apoyo legislativo. La inestabilidad política peruana continúa mientras el país se prepara para nuevas elecciones en pocos meses.
Perú acaba de vivir otro capítulo de su caótica historia política reciente. El Congreso votó este martes para censurar al presidente José Jerí con 75 votos a favor, dejando vacante la presidencia nuevamente. Lo sorprendente no es que Jerí haya caído, sino que apenas sobrevivió cuatro meses en el cargo antes de que los escándalos lo derribaran.
Lo que pasó en esos cuatro meses fue suficiente para entender por qué los congresistas decidieron sacarlo. En enero, un programa de televisión mostró a Jerí entrando encapuchado a un restaurante chino en Lima para reunirse con empresarios chinos cuyos nombres ni siquiera aparecían en la agenda oficial de palacio. El presidente intentó explicar que solo hablaban sobre celebraciones de amistad chino-peruana, pero luego salió a la luz que uno de esos empresarios estaba bajo arresto domiciliario por presunta participación en tráfico ilegal de madera. La Fiscalía incluso abrió una investigación preliminar. Jerí defendió la situación argumentando que en el Palacio "no hay ningún filtro" para saber quién está bajo investigación, aunque esto no ayudó mucho a su imagen.
El segundo escándalo llegó poco después. Resultó que varias mujeres jóvenes que habían visitado a Jerí en Palacio fueron contratadas posteriormente por el Estado. Se habló de hasta once contrataciones. Cuando se destapó el asunto, algunas renunciaron. El presidente insistió en que esas personas "trabajaban conmigo y tenía que haber personas de confianza", pero la explicación sonó débil para quienes veían a jóvenes recibiendo contratos estatales solo por acceso cercano a la presidencia. Sus antecedentes tampoco lo ayudaron: Jerí había sido acusado de violación en un caso anterior y sus redes sociales contenían comentarios que muchos consideraban sexistas.
Lo que hace aún más caótico este caso es cómo el Congreso lo sacó del poder. En lugar de usar el procedimiento que establece la Constitución (que requiere más votos), optó por censurarlo como presidente del Congreso, un atajo técnico que requería menos apoyo legislativo. Incluso el expresidente del Tribunal Constitucional, Óscar Urviola, lo llamó "en la práctica un golpe de estado" por la forma cuestionable en que se hizo.
Jerí se convierte ahora en el séptimo presidente de Perú en diez años. Desde 2016, el país ha visto desfilar por palacio a Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino (que duró cinco días), Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte y ahora Jerí. El Congreso debe elegir un nuevo presidente este miércoles que gobierne hasta julio, cuando asuma el ganador de las elecciones. Un país que debería estar enfocado en recuperación económica e inseguridad, en su lugar sigue atrapado en una rueda de inestabilidad política sin fin.
Fuente original: BBC Mundo - Economía