Perú cambia de presidente nuevamente: José Jerí cae en cuatro meses, el séptimo en una década

José Jerí fue destituido este martes por el Congreso de Perú, convirtiéndose en el séptimo presidente que gobierna el país en los últimos diez años. Su caída, tras apenas cuatro meses en el cargo, obedece a una serie de escándalos que incluyen reuniones no registradas con empresarios chinos y contrataciones cuestionables de mujeres en el gobierno. Con elecciones programadas para abril, Perú continúa sumido en una crisis política sin precedentes en América Latina.
La inestabilidad política de Perú alcanzó otro hito esta semana. José Jerí, un abogado de 50 años que llegó a la presidencia en octubre pasado tras la destitución de su antecesora Dina Boluarte, fue apartado del cargo por el Congreso este martes. Con apenas cuatro meses en el puesto, Jerí se suma a una lista cada vez más larga de mandatarios que no logran completar sus períodos en un país donde gobernar se ha convertido en una carrera de obstáculos políticos.
Lo que hace única la crisis peruana es su velocidad y reiteración. En una década, Perú ha tenido siete presidentes. Seis de ellos no terminaron sus mandatos. Para dimensionar el problema: hay que remontarse años atrás para encontrar a un presidente elegido por los ciudadanos que completara realmente su gobierno. Las encuestas revelan un descrédito total de los políticos, y varios expresidentes están en prisión o procesados por corrupción. Es un ciclo que parece no tener fin.
La caída de Jerí llegó después de que se acumularan siete mociones de censura en su contra. El Congreso, fragmentado y sin mayorías claras, decidió que no tenía futuro político en la presidencia. Los escándalos llegaron en cascada. El más resonante fue lo que se llamó el "chifagate": en enero, un programa de televisión reveló que Jerí se había reunido encapuchado con empresarios chinos en un restaurante de Lima. La reunión nunca fue registrada en su agenda oficial. Jerí explicó que hablaron sobre celebraciones de la amistad chino-peruana, pero la versión no convenció a nadie.
El asunto empeoró cuando se supo que otro empresario chino, Xiaodong Ji Wu, visitó el Palacio de Gobierno en tres ocasiones a pesar de estar bajo arresto domiciliario por su presunta participación en tráfico ilegal de madera. El presidente del Consejo de Ministros reconoció entonces que en el palacio "no hay ningún filtro" para saber si los visitantes estaban bajo investigación. La Fiscalía abrió una investigación preliminar contra Jerí por patrocinio ilegal y tráfico de influencias.
Casi simultáneamente surgió otro escándalo: mujeres que visitaban a Jerí en el palacio fueron contratadas con dinero estatal. Se reportó que hasta once jóvenes obtuvieron contratos públicos después de tener acceso al presidente. Jerí defendió las contrataciones diciendo que eran personas de su confianza necesarias para reorganizar la administración, pero sus argumentos fueron rechazados por los congresistas. Sus antecedentes tampoco lo ayudaron: Jerí fue acusado de violación en un caso anterior donde la justicia le ordenó tratamiento psicológico, y sus redes sociales contenían publicaciones que muchos consideraron sexistas.
El miércoles pasado el Congreso elegirá al próximo presidente, quien gobernará hasta julio cuando tome posesión el ganador de las elecciones. Varios candidatos se postularon para el cargo, incluyendo a María del Carmen Alva, ex presidenta del Congreso, quien es vista por algunos como una posible salida a la crisis. Sin embargo, los peruanos tendrán que volver a las urnas en abril para elegir un nuevo presidente y un nuevo Congreso. Las encuestas son desalentadoras: el candidato mejor posicionado apenas reúne un 12 por ciento de apoyo. Con 36 candidatos registrados y ninguno con entusiasmo popular claro, es probable que las elecciones se resuelvan en una segunda vuelta en junio. Pero dados los antecedentes políticos peruanos, nadie puede descartar sorpresas en los próximos meses.
Fuente original: BBC Mundo - Economía