Pensionados pierden poder de compra: inflación y aumento del mínimo los dejan rezagados

Mientras el salario mínimo subió 23% en 2026, las pensiones superiores al mínimo apenas aumentaron 5,1%, generando una brecha que afecta a más de 3 millones de jubilados en Colombia. Expertos advierten que servicios públicos, salud y alimentación absorben gran parte del ingreso pensional, erosionando su capacidad de compra. A largo plazo, la tendencia acumula desventajas: un pensionado que ganaba dos salarios mínimos en 2004 hoy apenas llega a 1,2.
Los pensionados colombianos se encuentran en una posición cada vez más complicada. Mientras el gobierno ajustó el salario mínimo en 23% para 2026, las pensiones superiores al mínimo recibieron apenas 5,1%, equivalente a la inflación registrada en 2025. Esta brecha está reabriendo el debate sobre quién carga con el costo real de la economía en el país.
Jorge Enrique Giraldo Acevedo, analista especializado en pensiones, sostiene que el incremento aplicado este año es "mucho más injusto y discriminatorio que en anualidades anteriores". Según su análisis, los jubilados que cuentan con una mesada superior al mínimo quedan en desventaja clara frente a los trabajadores activos. El problema es que aunque el 5,1% cubra técnicamente la inflación pasada, no alcanza para mantener el mismo nivel de vida cuando los precios de bienes y servicios siguen subiendo.
La presión se concentra en rubros clave del gasto familiar. Giraldo advierte que los pensionados ya están sufriendo por aumentos en la canasta básica, servicios públicos y tarifas de transporte. Pero hay un golpe adicional en salud: muchos jubilados deben pagar de su bolsillo medicamentos, consultas y tratamientos que las EPS no proporcionan, profundizando la crisis. Estos gastos no son optativos, son necesarios, y no existe margen para ajustar el presupuesto.
La dimensión del problema es mayor de lo que parece. Colombia tiene más de 3 millones de pensionados dentro del Sistema General de Pensiones, la mayoría afiliada a Colpensiones y una parte en fondos privados. Quiere decir que el impacto afecta a millones de hogares, no a un grupo marginal.
Hernán Avendaño, analista económico, amplía la perspectiva con datos históricos. Entre 2004 y 2026, el salario mínimo real creció 70,5%, mientras que las pensiones solo avanzaron al ritmo de la inflación. Un pensionado que hace 22 años recibía el equivalente a dos salarios mínimos hoy apenas alcanza 1,2. "Esta divergencia no se explica por aumentos de productividad, sino por decisiones políticas", afirma Avendaño. El salario mínimo nominal se multiplicó por 4,9 en ese período, mientras la inflación lo hizo apenas por 2,9.
El problema se profundiza cuando se analiza el comportamiento reciente. Entre 2021 y 2025, la inflación promedio fue 7,7% y el salario mínimo creció en promedio 12% anual. En 2025 específicamente, con inflación de 5,1% y caída de productividad de -0,32%, el salario mínimo saltó 23%. No hay fundamento productivo que justifique esto: simplemente, las decisiones políticas han favorecido a los trabajadores activos mientras los jubilados quedan atrás.
El efecto es estructural. Conforme el salario mínimo crece por encima de la inflación, más pensionados caen hacia el mínimo, lo que genera mayor presión fiscal al sistema. Además, quien se pensionó hace años ve su ingreso relativo deteriorarse constantemente frente a quien aún trabaja. La brecha entre ambos grupos se amplía cada año, modificando el equilibrio entre generaciones. Y aunque la mesada pensional mantenga poder de compra nominal, ha perdido terreno comparativo frente al salario mínimo. Los jubilados siguen enfrentando los mismos precios que todos, pero con menos recursos relativos cada vez.
Fuente original: Portafolio - Empleo