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Paseos millonarios en Bogotá: cómo identificarlos y no caer en manos de estos delincuentes

Fuente: El Tiempo - Bogotá
Paseos millonarios en Bogotá: cómo identificarlos y no caer en manos de estos delincuentes
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El paseo millonario sigue siendo una modalidad de secuestro extorsivo que afecta bogotanos a pesar de que la Sijín ha identificado sus patrones desde hace años. Los delincuentes trabajan en grupos coordinados, usan vehículos que aparentan ser servicios legales y buscan víctimas por simple percepción. Las autoridades recomiendan usar plataformas formales, verificar placas, compartir ubicación y estar atento a cambios de ruta sin justificación.

En Bogotá, el paseo millonario continúa generando pánico entre los ciudadanos. Aunque investigadores de la Seccional de Policía Judicial llevan años identificando cómo operan estas bandas, los delincuentes siguen ajustando sus métodos para evadir la prevención. Lo preocupante es que en 2026 sigue siendo una amenaza latente que puede ocurrirle a cualquiera, sin importar si acaba de salir de un banco o simplemente está circulando por la ciudad.

Este delito es un secuestro extorsivo de corta duración que comienza con la selección deliberada de la víctima. Los criminales trabajan en equipos bien coordinados: hay un conductor que recoge al pasajero, otro que realiza seguimiento y, en varios casos documentados, incluso un tercero en motocicleta encargado de retirar dinero de los cajeros. Lo más peligroso es que muchos de estos conductores tienen documentos legales, lo que los hace casi imposibles de distinguir de un servicio genuino. Se comunican entre sí mediante señales con luces direccionales o frenos para confirmar si la carrera es conveniente o deben seguir buscando.

Una vez la víctima entra al vehículo, el conductor cambia de ruta sin aviso, llevándola por calles oscuras y poco transitadas donde hay baja iluminación y pocos peatones. Según testimonios recogidos en investigaciones, el momento crítico llega cuando simulan una falla mecánica o hablan en clave. En ese punto suben uno o dos cómplices más al auto. Dentro del vehículo, las personas han reportado armas blancas, armas de fuego e incluso jeringas que usan para intimidar. Los delincuentes exigen tarjetas, claves bancarias y objetos de valor, mientras uno de ellos va vaciando la cuenta en cajeros automáticos. Después abandonan a la víctima en zonas apartadas. Los objetos robados terminan en manos de un "reducidor" que se encarga de venderlos.

El trauma que dejan estos hechos va mucho más allá del dinero robado. Especialistas en salud mental advierten que las víctimas pueden desarrollar trastorno de estrés postraumático, con síntomas de ansiedad persistente, sensación constante de inseguridad y angustia al recordar lo vivido. En casos graves aparecen depresión y aislamiento. Por eso no basta con denunciar: es fundamental buscar apoyo psicológico.

Para protegerse, lo más recomendable es solicitar servicios mediante plataformas o empresas formales en lugar de taxis callejeros. Antes de subir, verifique placas y características del vehículo, observe el interior para asegurarse de que no haya personas ocultas y evite tomar taxis en zonas solitarias. Durante el trayecto, comparta su ubicación en tiempo real con alguien de confianza y desconfíe si el conductor cambia de ruta sin explicación o simula fallas mecánicas. Mantenga el celular a mano y esté atento a señales de alerta como conversaciones en clave, desvíos sospechosos o motocicletas que lo sigan.

Si llega a ser víctima, lo primero es proteger su integridad física. Luego, trate de memorizar detalles del vehículo y de los agresores para poder describirlos después. Denuncie en una URI y busque apoyo psicológico si siente ansiedad o miedo persistente.

Fuente original: El Tiempo - Bogotá

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