Papa y arzobispa de Canterbury rezan juntos en histórico encuentro sobre unidad cristiana

Sarah Mullally, primera mujer en liderar la Iglesia anglicana, fue recibida por el papa León XIV en el Vaticano apenas un mes después de su nombramiento. El encuentro, el primero entre un papa y un arzobispo de Canterbury en sesenta años, buscó proyectar la unión entre católicos y anglicanos más allá de sus divisiones históricas, especialmente sobre la ordenación de mujeres. Ambos líderes compartieron un mensaje de paz frente a los conflictos globales y reconocieron desafíos comunes dentro de sus comunidades de fe.
Una imagen que parecía impensable hace apenas unos años: el papa León XIV y Sarah Mullally, primera mujer designada al frente de la Iglesia anglicana, rezando juntos en la Capilla Urbano VIII del Palacio Apostólico. Así fue el momento más significativo de la visita de cuatro días de la arzobispa de Canterbury al Vaticano, su primer viaje internacional desde que asumió el cargo hace poco más de un mes. La reunión marca un hito importante: es la primera vez en sesenta años que un papa recibe al líder de esta rama del cristianismo, desde aquel encuentro histórico entre Juan XXIII y Geoffrey Fisher en 1966.
Los anglicanos se separaron de Roma en 1534 cuando el rey Enrique VIII no logró que la Iglesia católica anulara su matrimonio con Catalina de Aragón. Hoy son alrededor de cien millones de fieles distribuidos en ciento sesenta y cinco países. Aunque hace más de medio siglo iniciaron un diálogo teológico formal hacia la reconciliación, persisten diferencias profundas. La más evidente es la ordenación de mujeres: mientras la Iglesia anglicana permitió esto desde 1994 y ya tuvo su primera obispa en 2015, la Iglesia católica sigue reservando el sacerdocio para los hombres.
Durante el encuentro, León XIV citó palabras del difunto papa Francisco dirigidas a los anglicanos: "Sería un escándalo si, debido a nuestras divisiones, no cumpliéramos con nuestra vocación común de dar a conocer a Cristo". Y agregó su propio aporte: "Por mi parte, añado que también sería un escándalo si no siguiéramos trabajando para superar nuestras diferencias, por muy irreconciliables que parezcan". De su lado, Mullally hizo un llamado a "trabajar juntos por el bien común, construyendo siempre puentes, nunca muros" e insistió en la necesidad de "contar una historia más esperanzadora" ante la violencia y las divisiones del mundo actual.
Expertos en teología consideran que gestos como este contribuyen a estrechar lazos. George Gross, del King's College de Londres, señaló que lo histórico del encuentro radica en que "si retrocediéramos varios siglos, sería impensable". Tim Wilson, especialista en teología, destacó que "la líder de una iglesia que ordena mujeres se sienta junto al líder de una iglesia que no lo hace", convirtiendo la discusión teológica en una imagen tangible. Mullally describió el encuentro con calidez, reconociendo que aunque su nombramiento como mujer tiene significado, lo importante es que ambas iglesias avanzan juntas en su amistad.
Ambos líderes también convergieron en un mensaje de paz. Mientras Trump había criticado recientemente al papa por su oposición a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, Mullally había expresado solidaridad destacando "su valiente llamado al reino de la paz". En el encuentro de este lunes, León XIV enfatizó que los cristianos deben ser "mensajeros de su paz", y Mullally agradeció al sumo pontífice por sus posicionamientos sobre las injusticias globales, afirmando que "el mundo necesitaba este mensaje en este momento".
Más allá de las diferencias teológicas formales, ambas iglesias enfrentan desafíos similares: disminución de fieles en Europa, crisis de autoridad moral por escándalos de abusos y tensiones internas entre facciones conservadoras y progresistas. La visita de Mullally revela otra realidad: mientras su nombramiento fue celebrado en Occidente como un avance para las mujeres, fue duramente cuestionado en las congregaciones africanas más conservadoras, algunas vinculadas con la Conferencia Global del Futuro Anglicano. Por eso, después de Roma, Mullally viajará a Camerún y Ghana, intentando fortalecer su legitimidad global y su autoridad simbólica al estar respaldada por el papa, probablemente el líder espiritual más influyente del mundo.
Fuente original: France 24 - Europa



