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Papa León XIV llama a cerrar la brecha entre ricos y pobres durante su histórica visita a Mónaco

Fuente: France 24 - Europa
Papa León XIV llama a cerrar la brecha entre ricos y pobres durante su histórica visita a Mónaco
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El papa León XIV realizó su primera visita a Mónaco, un microestado conocido por su riqueza extrema, donde denunció las crecientes desigualdades económicas globales. Durante su discurso desde el Palacio del Príncipe, criticó las "estructuras de pecado" que generan abismos entre pobres y ricos. La visita de ocho horas incluyó una misa en el estadio Louis II con 15.000 asistentes y reflejó los históricos vínculos entre los dos Estados más pequeños del mundo.

El papa León XIV pisó suelo monegasco este sábado para una misión incómoda: predicar sobre justicia económica en uno de los rincones más ricos del planeta. Su llegada en helicóptero desde Roma marcó la primera vez en la era contemporánea que un pontífice en ejercicio visitaba Mónaco, y el contraste fue casi irónico. Mientras las campanas sonaban en todo el principado y los residentes ondeaban banderas vaticanas junto a comercios de lujo, el papa estadounidense no tardó en lanzar su mensaje central: el mundo sufre de una "brecha entre pobres y ricos" que constituye una injusticia moral.

Desde el balcón del Palacio del Príncipe, en francés, León XIV denunció lo que llamó "configuraciones injustas de poder, estructuras de pecado que abren abismos entre pobres y ricos, entre privilegiados y excluidos, entre amigos y enemigos". Su crítica no se quedó en lo abstracto: el papa advirtió sobre cómo la riqueza debe servir a "la ley y la justicia", especialmente en tiempos de conflictos globales que amenazan la paz mundial. Fue un sermón con mensaje político claro, aunque envuelto en lenguaje espiritual.

La visita, recibida por el príncipe Alberto II y su esposa la princesa Charlene, aprovechó para resaltar otros temas que preocupan al Vaticano. El papa tenía programados discursos sobre protección ambiental —una causa cercana al príncipe— y lo que el Vaticano denominó "protección de la vida en todas sus formas", un paraguas que cubre tanto la oposición a la eutanasia como la condena de los conflictos armados que desestabilizan la economía global.

Lo curioso es que Mónaco, a pesar de ser un símbolo de opulencia con sus yates y coches deportivos, mantiene vestigios de comunidad religiosa. En las iglesias del principado todavía conviven multimillonarios con empleadas de limpieza y obreros de construcción, espacios poco comunes en una sociedad tan estratificada. El príncipe Alberto señaló que la visita representa "una señal poderosa que demuestra la importancia del principado en el mundo cristiano católico", y subrayó que Mónaco comparte con la Santa Sede causas como la solidaridad internacional y "la promoción de la paz a través del deporte".

El clímax de la jornada fue una misa al aire libre en el estadio Louis II que reunió a 15.000 personas. Para Isabel Fissore, una joyera de 62 años que logró conseguir invitaciones, el evento fue histórico: "los dos Estados más pequeños del mundo uniéndose para difundir un mensaje de paz, luz y amor en todo el mundo". Aunque algunos residentes monegascos mostraron indiferencia ante la visita, el arzobispo local destacó que el papa está tendiendo puentes hacia las 140 nacionalidades que conviven en el principado.

La visita subraya una realidad: aunque Mónaco es tan pequeño que cabe en pocas cuadras, mantiene desde la Edad Media una relación diplomática profunda con la Santa Sede, y el catolicismo sigue siendo su religión de Estado. Para un papa que ha hecho de la justicia económica una bandera de su pontificado, predicar en el patio de los millonarios fue quizás la mejor manera de llevar su mensaje a quienes más lo necesitan escuchar.

Fuente original: France 24 - Europa

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