Papa advierte que la inteligencia artificial no es neutral y exige controles públicos

El papa León XIV publicó su primera encíclica alertando sobre los riesgos de la inteligencia artificial para la dignidad humana. El documento advierte sobre la concentración del poder tecnológico en pocas manos, la manipulación de información y la falta de control público sobre los sistemas digitales. El pontífice pidió a los gobiernos establecer regulaciones justas y mecanismos de protección que garanticen la participación de comunidades y trabajadores en decisiones sobre tecnología.
El papa León XIV lanzó este lunes su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas, dedicada a reflexionar sobre cómo la inteligencia artificial está transformando la sociedad y qué hacer para proteger la dignidad humana en este proceso. Con 110 páginas, el documento actualiza la posición de la Iglesia Católica frente a los desafíos digitales, retomando las reflexiones que realizó León XIII hace más de un siglo sobre los impactos sociales de las nuevas tecnologías.
El pontífice, quien tiene formación como matemático y canonista, fue claro en su mensaje central: la tecnología no es neutral. Según afirma en la encíclica, "las innovaciones tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— no son neutrales; pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión". El documento advierte que patentes, algoritmos, plataformas y datos están concentrados en manos de pocas empresas, lo cual permite que estas definan las reglas de acceso, visibilidad y oportunidades económicas para el resto de la sociedad.
El papa señala que este nivel de concentración de poder trae consecuencias graves. Las empresas tecnológicas pueden manipular información, violar la privacidad y, aunque se presenten como objetivas, reflejan los sesgos de quienes las diseñaron. "Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades", advierte el documento.
León XIV pidió a los gobiernos y organismos internacionales que establezcan marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente y educación para los usuarios. Demanda que comunidades, escuelas y organizaciones sociales puedan participar en decisiones sobre trabajo, acceso a servicios y gestión de datos. También llamó a implementar medidas verificables de protección del empleo y programas de recualificación cuando se automaticen procesos, asegurando que los trabajadores no queden sometidos a vigilancia automatizada ni relegados a tareas repetitivas.
El pontífice también abordó temas específicos como el riesgo que la inteligencia artificial representa para menores de edad, incluyendo explotación sexual, manipulación de imágenes y perfiles falsos. Advirtió que el acceso temprano a dispositivos móviles sin supervisión aumenta la vulnerabilidad de niños y adolescentes frente al acoso cibernético y presiones para compartir contenido íntimo.
En un apartado sobre conflictos armados, el papa fue tajante: "No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable". Aunque reconoce que la inteligencia artificial puede fortalecer sistemas de defensa, advierte que también puede reducir el umbral para usar la fuerza, dificultar la identificación de responsables y convertir a civiles en simples "daños colaterales".
Fuente original: El Tiempo - Vida