Pakistán dice estar listo para diálogos entre Irán y EE.UU., pero ambos guardan silencio

Pakistán anunció el 29 de marzo que facilitará conversaciones entre Estados Unidos e Irán, aunque Washington y Teherán no han confirmado su asistencia. Los diplomáticos de Turquía, Egipto y Arabia Saudita se reunieron en Islamabad para impulsar un diálogo directo que lleva semanas sin avances. La guerra entre ambas potencias ha dejado más de 3.000 muertos, y las tensiones escalan con amenazas de ataques contra universidades e instituciones civiles.
El canciller de Pakistán, Ishaq Dar, sorprendió con el anuncio de que su país acogerá próximamente conversaciones entre Estados Unidos e Irán. "Pakistán está muy contento de que tanto Irán como Estados Unidos hayan expresado su confianza en Pakistán para facilitar las conversaciones. Será un honor para Pakistán acoger y facilitar conversaciones significativas entre ambas partes en los próximos días", afirmó Dar el 29 de marzo, después de una reunión con cancilleres de Turquía, Egipto y Arabia Saudita en Islamabad. El anuncio levantó esperanzas sobre la posibilidad de negociaciones, aunque rápidamente se enfrentó con un problema: ni Washington ni Teherán confirmaron que asistirían.
Tras semanas de lo que las autoridades pakistaníes describieron como diplomacia silenciosa, Islamabad se ha posicionado como mediador entre dos enemigos que mantienen relaciones deterioradas. Sin embargo, los gestos de buena voluntad escasean. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, ya había rechazado cualquier reunión en Pakistán, descartándola como una tapadera diplomática. Sus palabras fueron contundentes: dijo que las fuerzas iraníes estaban "esperando la llegada de las tropas estadounidenses sobre el terreno para prenderles fuego y castigar a sus socios regionales para siempre", según reportes de medios estatales. El conflicto, que comenzó hace poco más de un mes con ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, ha dejado un saldo devastador: más de 3.000 personas han muerto en la escalada.
Las propuestas para resolver el conflicto avanzan lentamente. El canciller egipcio, Badr Abdelatty, explicó que el objetivo de las reuniones en Pakistán es abrir un "diálogo directo" entre Washington y Teherán, que hasta ahora se han comunicado principalmente a través de intermediarios. Estados Unidos presentó una lista de 15 puntos como marco para un posible acuerdo de paz, pero Irán la rechazó. Por su parte, Teherán redactó su propia propuesta de cinco puntos que, según reportes de cadenas estatales, incluye el cese de asesinatos de funcionarios iraníes, garantías contra ataques futuros, reparaciones y soberanía sobre el estrecho de Ormuz.
Las amenazas mutuas se han extendido peligrosamente hacia objetivos civiles. Después de que ataques aéreos israelíes golpearan varias universidades iraníes, incluida la Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán, la Guardia Revolucionaria emitió un ultimátum: consideraría las universidades israelíes y las sedes de universidades estadounidenses en la región como "objetivos legítimos" a menos que se ofrecieran garantías de seguridad para las instituciones educativas iraníes. La amenaza fue específica: "Si el gobierno de Estados Unidos quiere que sus universidades en la región se salven, debe condenar el bombardeo" antes del mediodía del lunes, advirtió la Guardia.
Esto ha generado alarma en instituciones educativas de todo el Golfo Pérsico. Universidades estadounidenses como Georgetown, Nueva York y Northwestern tienen campus en Catar y los Emiratos Árabes Unidos, mientras que la Universidad Americana de Beirut y la Universidad Libanesa Americana trasladaron sus clases en línea como medida de precaución. Analistas advierten que el patrón de ataques contra instalaciones civiles podría constituir crímenes de guerra, un escalamiento preocupante cuando justamente se intenta impulsar negociaciones.
Mientras tanto, pequeñas señales sugieren que podría haber espacio para diálogos. Irán suavizó algunas restricciones en el estrecho de Ormuz al permitir el paso de 20 buques adicionales con bandera pakistaní. Asif Durrani, exembajador de Pakistán en Irán, interpretó esto como "una señal clara de que Irán sigue abierto a hacer negocios con el mundo, siempre que Estados Unidos abandone la coacción". Por ahora, la pregunta central permanece sin respuesta: ¿llegarán realmente ambas potencias a sentarse en una mesa en Islamabad o seguirán intercambiando amenazas desde la distancia?
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



