Padres cierran colegio de Montería para denunciar baños colapsados y riesgo de derrumbe

La comunidad educativa de la Institución San Isidro en Montería protestó este lunes cerrando la sede de la vía hacia Tierralta. Los padres denuncian que sus hijos estudian desde hace más de diez años en condiciones deplorables: baños obstruidos con olores insoportables, paredes agrietadas, cielos rasos caídos y estructuras deterioradas que representan peligro. Exigen una mesa urgente con las autoridades municipales y departamentales, amenazando con cerrar todas las sedes si no hay respuesta antes del martes.
Cuando la paciencia se acaba, la protesta estalla. Así sucedió este lunes en la Institución Educativa San Isidro de Montería, donde padres de familia decidieron cerrar el acceso a las instalaciones de la sede ubicada sobre la vía hacia Tierralta. No se trata de una manifestación espontánea, sino de la explosión de un cansancio acumulado que, según la comunidad, lleva años sin respuesta.
El motivo del bloqueo es crudamente simple pero alarmente: cientos de niños y jóvenes estudian en condiciones que desafían cualquier estándar de dignidad. Las baterías sanitarias están completamente obstruidas y el pozo séptico rebosado genera olores que los padres califican como insoportables. "Ya no aguantamos más", fue la frase que resonó durante la manifestación, reflejando la frustración de quienes ven cómo sus hijos asisten a un lugar que más que un colegio parece un riesgo constante para la salud.
Pero los problemas van más allá de los baños. Durante más de una década, según denuncian, los estudiantes conviven con paredes agrietadas, salones deteriorados, cielos rasos caídos y estructuras que cualquier inspector de seguridad señalaría como un peligro inminente. La infraestructura del plantel no solo es incómoda: es potencialmente peligrosa.
Ante esta situación, la comunidad educativa exigió respuestas concretas. Pidieron una mesa de trabajo urgente con el alcalde Hugo Kerguelén García, el secretario de Educación Marino Gómez Argumedo, la Gobernación de Córdoba y la Secretaría de Infraestructura. Los padres no quieren más promesas que se disuelvan en el aire: quieren soluciones inmediatas y verificables.
La amenaza es clara: si antes del martes no hay una respuesta satisfactoria de las autoridades, procederán a cerrar todas las sedes de la institución como forma de presión. Este conflicto refleja una realidad incómoda en Córdoba, donde varias instituciones educativas enfrentan el deterioro crónico de su infraestructura, convirtiendo espacios que deberían ser seguros en focos de preocupación diaria para padres y estudiantes.
Fuente original: Chicanoticias
