Padre capturado en cementerio: condenado por matar a su bebé de 9 meses en Medellín
Un hombre de 24 años fue enviado a prisión por el homicidio de su hijo de nueve meses en Medellín. Fue detenido cuando visitaba la tumba del bebé el día que cumpliría su primer año. Las pruebas forenses confirmaron que no fue un accidente doméstico como él alegaba, sino un homicidio agravado. La Fiscalía logró demostrar que el impacto que causó la muerte del menor no pudo haber sido accidental.
La historia de Sergio es de esas que duelen profundamente. A los 24 años, este hombre de Medellín fue capturado cuando salía del cementerio Jardines Montesacro el pasado 17 de febrero. No fue una operación normal de policía: lo detuvieron justamente cuando visitaba la tumba de su propio hijo, en lo que habría sido el primer cumpleaños del bebé. Lo que parecía un momento de duelo terminó siendo la confirmación de lo que las autoridades ya sospechaban.
Todo comenzó meses atrás. El pequeño, de apenas 9 meses de vida, murió el 9 de diciembre después de 30 días luchando contra las consecuencias de un trauma. Su padre había reportado que el bebé sufrió una caída accidental dentro de la casa en el barrio Juan XXIII. Una historia que suena común en las tragedias domésticas, pero que los investigadores nunca creyeron del todo. Las sospechas llevaron a que la Fiscalía, específicamente la Unidad de Delitos contra Niños, Niñas y Adolescentes, ordenara un análisis exhaustivo de lo ocurrido.
El dictamen de Medicina Legal fue contundente. Los peritos encontraron que el impacto que sufrió el menor no coincidía con lo que Sergio había contado. "El impacto de alta energía y velocidad evidencia que no fue un accidente, sino que a este niño lo asesinó su propio padre", sentenció el alcalde Federico Gutiérrez. Las pruebas forenses habían destrozado la versión del padre, revelando que detrás de esa supuesta caída había un homicidio agravado.
Durante las audiencias preliminares, Sergio se negó a aceptar los cargos. Sin embargo, el juez no vio razón para dudar de las evidencias científicas ni para permitir que permaneciera en libertad. Consideró que representaba un peligro para la sociedad y ordenó su reclusión inmediata en prisión preventiva. La justicia avanzaba, pero no traería de vuelta al pequeño de nueve meses que ya no estaba.
El caso refleja lo que muchas familias en Medellín prefieren no ver: que a veces el mayor peligro para un niño no viene de la calle, sino del hogar. Las instituciones locales lograron en esta ocasión convertir las sospechas en pruebas concretas, aunque el precio fue la vida de un bebé que nunca conocería su primer año de vida.
Fuente original: Minuto30
