Paciente en riesgo: Nueva EPS suspende medicamentos vitales tras segundo trasplante de pulmón

Luz Ángela Sánchez, una mujer de 39 años afiliada a la Nueva EPS, enfrenta el colapso de su segundo trasplante de pulmón por la falta de medicamentos inmunosupresores que evitan el rechazo del órgano. La entidad de salud entrega los fármacos de forma intermitente, dejándola sin tratamiento durante períodos de hasta dos meses. Ante esta crisis, la paciente ha tenido que financiar de su bolsillo millones de pesos en medicinas, utilizando rifas y su pensión por invalidez para mantenerse con vida.
El sistema de salud colombiano vuelve a evidenciar sus grietas más profundas con el caso de Luz Ángela Sánchez, una mujer de 39 años que libra una batalla para mantener su segundo trasplante de pulmón funcionando. Afiliada a la Nueva EPS, enfrenta la intermitencia en la entrega de medicamentos inmunosupresores, los fármacos indispensables para que su cuerpo no rechace el órgano trasplantado.
La historia de Luz Ángela es una de resiliencia contra adversidades médicas y administrativas. Desde los dos años fue diagnosticada con Fibrosis Quística, una enfermedad genética que daña gravemente los sistemas respiratorio y digestivo. Su condición se agravó cuando se convirtió en madre a los 25 años. En 2018, recibió un primer trasplante doble de pulmón que inicialmente fue exitoso desde el punto de vista quirúrgico. Sin embargo, la Nueva EPS interrumpió la entrega de sus medicamentos vitales, lo que causó un rechazo crónico del órgano en apenas tres meses.
Tras interponer una demanda contra la EPS por lo que consideró un intento de asesinato, argumentando que suspender el tratamiento equivalía a una sentencia de muerte, Luz Ángela logró acceder a un segundo retrasplante en 2019. No obstante, en 2026 la pesadilla se repite. Según informó Caracol Radio, los medicamentos llegan de forma irregular, con períodos en los que la paciente pasa hasta dos meses sin recibir el tratamiento diario que necesita para sobrevivir.
La situación ha orillado a Luz Ángela a convertirse en su propia gestora de salud, gastando millones de pesos de su bolsillo para adquirir medicinas que la EPS debería entregarle. Mediante rifas, colectas públicas y usando su pensión por invalidez, ha tenido que financiar un tratamiento que, por ley, debería estar garantizado por su entidad de salud. Cada día sin medicamento es un riesgo de rechazo, y cada rechazo acerca más el fracaso del trasplante que le devolvió la vida hace años.
Fuente original: El Tiempo - Salud